sábado, 26 de diciembre de 2009

El bipartidismo implícito y la única verdad

Es de lamentar la indefinición en que se encuentra en general lo que públicamente se postula respecto de la política. Es decir: mientas vemos cómo las ciencias (por poner un ejemplo) avanzan en esta direccción o aquella de manera definitiva, o sea que lo que se establece queda establecido e nadelante y una revisión no implica el abandono de un recorrido para volver al punto de partida y emprender una dirección que se había creído inútil y luego es la verdad oculta del proceso en revisión, para después nuevamente volver sobre los pasos, y seguir indefinidamente en moimientos de este tipo.
Voy a aclarar un poco más, puesto que es frecuente escuchar criticas que dicen que "en este país" todo estaría mal hecho, una instancia de los cual sería el que cada gobierno anula todo lo que se había hecho hata un determinado momento y emprende una dirección opuesta en la gestión, y luego el gobierno siguiente hará otro tanto, etc. De hecho, como debido a una circunstancia impuesta tuve que ver, lamentablemente, dos eleznables programas televisivos que tenían como invitado a Tinelli, pude escuchar a este personaje, precisamente, aludir a este tema. Concretamente, se quejaba de esto mismo, de que según él los gobiernos declaraban que todo lo hecho antes estaba todo mal, para luego empezar de nuevo, indefinidamente. Para diferenciar esta formulación, tam común por otra parte, y por ende tan de sentido común (a punto tal de que se lo repite incluso menos por si significado que por su procedencia; es decir, alguno lo va a repetir por el sólo hecho de que la "autoridad" de que inviste a Tinelli la TV le persuade se su supuest averdad, independientemente de lo que ésta implicaría de serlo) de aquella que motiva el post diré que una condición para diferenciarlas es si resulta, la formulación misma, un intento de captar un hecho, o si no es más que un enunciado con tendencia y qeu, como tal, sólo apunta a incidir en alguna de las puntas del conflicto social en un momento dado. En cuanto al ejemplo en cuestión, la cosa se aclara muy facilmente con el contexto del enunciado, pues lo que estaba haciedo Tinelli era básicamente criticar y oponerse a la nueva ley de medias audiovisuales, con el pretexto de que con la misma iría a pérdida, y con el de que las cosas no se hacían así en ninguna parte del mundo. Digamos, de paso, al respecto: eso de que Tinelli vaya a pérdida me recuerda mucho al Australopitecus Biolcat, al frente de la Sociedad Rural, diciendole precisamente a Zaiat eso mismo respecto de su negocio que, cabe mencionar aquí, está caracterizado por el beneficio adicional del monopolio que le otorga la escacez del recurso que explota; y además: el hecho de qeu no se hagan las cosa así en otros países es un argumento que por más que se o pueda tomar, si uno lo piensa un poco, una consecuencia del mimso es que restringe el alcance de toda medida nacional a un universo muy limitado, por ser éste uno que ya fue ensayado, otorgando la prerrogativa de la innovación a otros países, de los cuales el "ser el único país del mundo" en los cuales las cosas son de alguna manera determinada es frase que se usa más bien como elogio que como crítica, como sucede hacia adentro.
Es claro que se dice muchas veces esto para criticar justamente algún gobierno que toma una iniciativa, por ejemplo de caracter inovador, qeu reforma profundamente alguna estructura social.

Tomemos ahora un ejemplo: la política dedicada a los servicios públicos. Si bien mi edad me priva de la posibilidad de muchos recuerdos de aquella época, cuando se comenzaron a implementar las privatizaciones de Menem, una de las cosas que se decían a favor era que su gestión en manos del estado era ineficiente, para lo ual se citaba el caso del tiempo que tomaba instalar una nueva línea, y la incidencia deésto mismo en el valor de una casa, etc. Luego de eso, en cambio, tenemos la posibilidad de instalar una línea en un brevisimo tiempo, en comparacióbn. Con Kirchner, la política cambio eminentemente se signo. Esto se demuestra fácilmente, demostración que daré pues el otro día un amigo (decididamente antiperonista) insistía en qeu Kirchner y Menem eran la misma cosa (hasta el punto que parecían dontar la misma entidad, curiosamente), premisa de la cual obtenía la siguiente conclusión: Kirchner gobierna para el FMI. Yo le decía, en cambio, que mientras Menem y Cavallo (a quien le tenía mayor estima que a Menem este amigo mío) tomaban deciciones en convergencia a las recomendaciones del FMI (las queeran públicas), Kirchner tomaba otras que entraban en conflicto con aquellas. Un hecho que ponía esto de manifiesto eran las críticas que los economismtas de lFMI y afines solían dirigir contra dichas políticas. En fin, la demostración es esa misma: si el FMI realiza indicaciones de caracter contrario a las deciciones que toma un gobierno y si, además, critica estas últimas, no se puede aseverar (como lo hacía mi amigo) que ese gobierno sea funcional al FMI.

Supongamos ahora que las elecciones presidenciales proximas otorgan la presidencia a un político, digamos, afín al FMI, y "amigo de los inversores externos", etc. Supongamos que comienza a desandar los pasos del Kirchnerismo en política de servicios públicos. Tenemos pues la situación siguiente: como decíamos arriba, lo que hace un gobierno lo deshace el que le siguie, el cual a su vez puede tener la misma relación on el gobierno posterior a él.

Veamos ahora la política de derechos humanos. Primero: los militares y marinos no lograron (y parece que aún no han logrado hacerlo) concebir la idea de derechos humanos. Parecería que bajo su bogierno sólo tenían derechos quienes ellos querían y quines no, no. Con Alfonsín se llevó a cabo un juicio a las juntas, y si bien muchos critican a Alfonsín por las leyes de obediacia debida y punto final, haber enjuiciado a las juntas implica una discontinuidad ya que, de haber permanecido un gobierno de un mismo signo que el que lo precedió, no hubiera habido tal juicio. Luego, con Menem, se indulta a los jerarcas lo que leva a suitación al mometno inicial: como si los juicios ni hubieran tenido efectos. Más tarde, con Kirchner, se empiezan a juzgar los hechos que se habían querido tapar. Y podemos suponer que un gobierno de derecha sucesor del kirchnerimo podría tomar medidas de caracter contrario.

El lector se preguntará a qué voy con este breve y simple relato de cosas sabidas por todos. Pues bien, a que el enuncioado de arriba parece terner su correlato, es decir, parece referir a algo, algo que es un hecho, hecho que parece inseparable de la política de este país; pero que además, no se trata de implemente dar marcha atrás y reemprender otro camino, sino que se trata de una suerte de dialéctica; o sea: las acciones pueden agruparse en dos tendencias contrarias que se van intercalando entre sí. En otras palabras, es lo que podríamos llamas el bipartidismo implícito argentino.

Nuevamente, llegamos a una formulación que parece de Perogrullo. Su valor reside en que, gracias a su obviedad teórica sucede que en general se estará de acuerdo, y no podrá ser "caracterizado" como el podtulado propio de algún partdo, ni si quiera como un principio antipolítico. Por otra parte, y pese a lo anterior; prácticamente no es tan evidente, y esto es lo más interesante.

¿Qué significa qeu no sea prácticamente evidente? Daré algunos hechos que explican esto: Tanto Menem como Kirchner llegar el gobierno a la cabeza del mismo partido y sin embago son gobiernos del signo opuesto; personalidades qeu antiguamente se las agrupaban en sectores hacia la centroizquierda en momentos posteriores son consideradas más bien como referentes de la derecha católica, etc. Ahora, en vez de continuar la lista, deengamosnos un momento en el primer caso.

El sector antiperonista tiene cierta tendencia a identificar a Menem y a Kirchner. Dicen que ambos on lo mismo (así como Kirchner hizo lo mismo con Macri y Menem, por otra parte). La tapa de la revsta Noticis que ví el otro día e nRetiro sugería esto mismo. "La Carrió" repetía esto tanto como Estensoro en las últimas elecciones. Es claro que dependiendo del "eje" de discusión, es decir, dónde ubicar la línea divisoria entre las diferentes políticas, uno puede clasificar como se le ocurra. Alguien podría así decir: Videla, Alfonsín, Menem, De La Rúa, Kirchner son todos iguales, por ser hombre; mientras qeu, en cambio, tanto isabelita y Cristina Fernandez, por ser mujeres, difieren radicalmente. Lógicamente es admisible. Sólo que todos estarán de acuerto a que pese a su corrección lógica, el precednte enunciado no provee nada de información sobre la política argentina.

El tema parece entonces dónde hubicar la línea divisoria y est onos conduce a otro problema, similar al mencionado arriba. Es el siguiente: el lugar donde se ubique la línea divisoria podrá ser favorable a tal o cual tendencia, lo que dificulta superar la cuestión, es decir, la supuesta dialéctica que mencionamos arriba. Y digo supuesta dialéctica porque en realidad no es dialéctica, la cual concluía en la superación. Contrariamente a Hegel a Marx, lo que la historia parece mostrar es qeu, lejos de consistir e nun defenir hacia su fin, concebido como saber absoluto o una determinada sociedad, no hay superación histórica alguna.

Bueno, esto parece en realidad un poco extremo y demasido pesimista y tal vez si se miran períodos históricos extensos sí pueda hablarse si no de superación si de acontecimientos que no sean perpetuamente puestos a revisión.

Sea como fuera, podría también plantearse lo contrario y decir que postular continuidaddes y rupturas carecede valor por no ser hechos qeu puedan establecerse de una vez por todas.

Pero la "polarización" no es un mero hecho casual ni el producto de la estrategia de un político en particular. La base de esto es simplemente que de ungobierno se puede estar a favor o en contra, lo cual es el punto de partid de la polarización. Tanto la idea del "apoyo crítico del progresismo", por ejemplo, se soburdina, mal que le pese, a la polarización; así como las diferencias entre la oposición. Por otra parte, solo sobre la base de consensos puede una política llegar a tener lugar en la administración nacional, tal como lo de muestra la hitoria de la izquierda en Argentina.

Pero parece que este post se contradice a sí mismo. Primero se decice en favor de alguna formulación que intente quedar libre de las idas y vueltas de la dialéctica y, finalmente, reduce todo a elemento del par que se opone en la polarización.

Pero la polarización no es un hecho del mundo. Si fuera así sería más fácil. Pues la línea divisoria de la que hablamos arriba está subordinada a las "necesidades del presente" o sea, se subordina a la polarización preponderante en un momento histórico dado. Así, en el 2002, la línea divisoria no podía ser peronistas-antiperonistas ya que tanto peronistas como antiperonistas confluían en un gobierno que pasó a representar, para la opinión pública, la causa de la crisis de ese entonces. Pero la línea divisoria no siempre es tan eficaz. Es decir: líeas divisorias hay todas las que se quiera, pero sólo la que en un momento determinado representa la realidad para la opinión pública es la que adviene eficaz. Dicho de otro modo: sólo cuando algo se presenta como única verdad una línea divisoria es capaz de denotar la Realidad.

Pero ¿qué es esto de única verdad? Refiere simplemente un hecho historicamente determinado. Debemos definirlo de este modo: sólo ocurre en la ruptura de alguna coninuidad histórica y su grado (el grado de realidad) declina a medida que uno de aleja de la discontinuidad.

Toda vez, entonces, que se interrumpe una continuidad de este tipo, se presenta la confluencia que afirma la línea divisoria eficaz para dicha ruptura; confluenia que nunca es completa.

lunes, 30 de noviembre de 2009

El golpismo del siglo XXI

Tomamos de Taiana la fórmula referida a los acontecimientos de Honduras; según escuchamos en la radio, avalados por la prensa local (Clarín, La Nación) y EEUU. Por ejemplo, en el diario La Nación se menciona una sola objeción concreta al curso de los acontecimientos, en una alusión a dichos de Zelaya, quien afirmó que hubo un abstencionismo muy alto; pero sólo para contraponerse a Zelaya, afirmando "Sin embargo, las cifras oficiales arrojan una abstención menor al 40%. En los comicios de 2005, en los que se impuso Zelaya, la abstención había sido del 45 por ciento" (Nota); en clara sintonía con el referido curso de los acontecimientos.

Uno puede criticar a los periodistas que restrinjan las objeciones (pues hay otras de mayor peso). De hecho, si bien se hace mención de que "En la región, las elecciones en Honduras, tras 5 meses de una fuerte crisis política que aún no está resuelta, despertó más críticas que elogios", no se alude en ningún caso en qué consiste dicha "fuerte crisis política" (aldudida, sí, en el título de este post) ni qué criticas despertó. Y, para colmo, termina la nota: "Estados Unidos logró sumar a su causa de avalar los comicios a Panamá, Perú y Costa Rica".

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Otro post sobre Kraft.

La cuestión Kraft trae de nuevo un viejo debate que se da, en este momento, entre las filas kirchneristas y las ultraizquierdistas. Cualquiera puede imaginar que éstos últimos, dentro de unos años, van a decir que el gobierno K fue un gobierno al servicio del gran capìtal internacional que reprimiía la protesta obrera en su reclamos típicos. Los que realmente crean que, justamente, el progreso consiste en la entrada de esos capitales en el pais, los anglicistas (Kraft es estadounidense), van a decir que el gobierno fué, qué se yo, corrupto, ineficiente, populista. Los izquierdistas que escuchen esto -porque, por ejemplo, tengan cercanía con alguien que lo profiera, o lean La Nación o lo que fuera-, diràn entonces que el gobierno K represaentaba a la burguesía nacional frente al imperialismo yanquee, por ejemplo. Desde luego que existirán muchas otras variantes que interpreten los hechos que en estos años han estado transcurriendo. Pero creo que como nadie puede ser obligado a tener una posición particular -la obligación está muchas veces sin embargo, pero en general el obligado se obliga a sí mismo, a menos que se trate de un menor o incapaz, que es obligado por sus padres, o aún un milico obediente, obligado por su jefe- por más equivocado que esté. Por eso, es evidente que la tarea nunca puede ser confrontar directamente estas posiciones (me refiero estrictamente a debates de este nivel, ideológicos). La discusión nunca debe darse a nivel axiomático, pues esa es cuestión de poder, y no de saber. Se discuten (en esto los medios mustran su profesionalidad, en general) cuestiones secundarias, derivadas, nunca principios. Todo esto último para decir simplemente que la existencia de la ultraizquierda es un hecho y pretender que desistan es algo no sólo ingenuo sino autoritario. Además, es evidente, se trata de una de las facciones más minoritarias que hay en política, y nos recuerda mucho a las pequeñas sectas religiosas que nos tocan la puerta para hacernos llegar la palabra del ñorse. Y por eso, agarrarselá contra ellos es inútil, por más que ellos sean agresivos, despistados, funcionales o lo que fueral

Pero ¿qué es lo que causa la molestia en cuestión? Algo también muy simple: no son los troskos, que a fin de cuentas están contra el sistema, y mucho más en contra de Clarín que los que pueda estarlo el kirchnerismo; el tema es, nuevamente, una vez más, cómo se “utiliza” el tema para pegarle al gobierno. Y, para muchos de nosotros, el problema no es que le peguen al gobierno, pues ¿acaso los gobernantes no están para eso, para ser azotados por sus detrarctores, y bancàndosela seguir para adelante? Los poíticos ya generaron inmunidad a ser permanentemente criticados por los periodistas y la opinión pública. O por lo menos los políticos peronistas, puesto que los radicales, por ejemplo, y como suele decirse, son mucho más chupamedias de lo que dicen los periodistas y más preocupados por su imagen. Pero un político que está pendiente de la imagen que dá es un político que tarde o temprano tiene que fracasar ante las mínimas acciones de su sopositores, no es un mero azar la ingobernabilidad radical.

Pero acá lo que vemos es cómo en el contexto -no debería dejar de tenerse en cuenta un contexto cuando es real- de una confrontación concreta entre sectores definidos (distinta de la tradicional conceptualización de obreros-burgueses con que quieren ver algunos, pocos, la realidad toda), uno de esos sectores, que nada tiene que ver con la revolución permanente, que nada tiene que ver con la abolición de la mercancía, la extinción del estado, con dar a las catedrales el carácter de museos, de la sociedad sin clases, etc., pone en el centro de la escena a estos actores con esos ideales (cuya “benevolencia” no obstante coexiste con una agresividad cruel en el tono de sus discursos y sus acciones) pero con otros fines. Es como cuando Grondona dijo, en el programa de Mauro Viale, que votaba a Carrió, pero “con la condición de que no gane”. Acá es similar: le damos prensa a los toskos, pero con la condición de que ninguna de sus consignas se materialice. Y los troskos, felices de figurar en la portada (bah, felices de figurar en un recuadrito) piensan que la revolución está cerca, que esto es signo de ello, que el gobierno no va a poder responder a las contradicciones, que la salida es por izquierda. Pero olvidan algo evidente: si les dan prensa es, justamente, poque nadie cree que ellos puedan dar respuesta a nada.

Nada de esto es escrito para avalar ninguna represión. No pude leer mucho del tema, pero no obstante voy a opinar (pues, despuès de todo, todos opinamos sin saber, y quizás sean justamente los que saben quienes estén privados de opinar, por ser voces autorizadas, y sólo puedan ajustarse mucho más quedando bien lejos de la doxa). Llama la atención que se reprima esta protesta y no se haya reprimido el conflicto agropecuario. Esto lo vi en todos los blogs (que solo hojié). El tema es si fue una decisión judicial independiente o si fue una acción del gobierno. Acá la cuestión de que si se procede judicialmente se es “fascisita represor” y si no se lo hace se es “fascisitra antirrepublicano” que menciona manolo no me parece que tenga peso. El gobierno mostró que no le molesta que lo anden criticando por pequeñeces (es decir, en este caso, sería una virtud haber impedido una represión, y que lo critiquen por eso sería para el gobierno algo de lo cual jactarse, sin ninguna duda). Si no reprimía el conflicto se extendería y los ultra se desgastarían, y hasta el gobierno se beneficiaba. A menos que se temiera un clima de convulsión social donde confluirían sectores hacia la izquierda del gobierno y se quizo mostrar mano firme para mantener las cosas en orden. Si es así se trata, a mi humilde entender, de un greuso error. Y considero esto pues ¿cual sería el supuesto? ¿que la derecha se iba a amigar con el gobierno que reprime a la izquierda y así recuperar la sintonía que se tenía hace alguno años? Creo, al contrario, que la derecha -el uso mediatico del asunto es un ejemplo claro de ello- no reacciona así. Al contrario, ven claramente que el conflicto de Kraft no es ninguna amenaza y no se puede generalizar. El gobierno tiene cortadas las relaciones con la derecha, no hay reconciliación (esto e slo bueno que tiene :). Si se pelea con la izquierda no va a cambiar eso, solo va a tener cortadas sus relaciones con la izquierda, la “izquierda crítica” que apoya las iniciativas principales, por ejemplo (y no es que yo sea de izquierda). El oficialismo no debería, creo, querer monopolizar la “lucha obrera”. Cada uno sabrá en la historia argentina qué organizaciones lograron qué y fueron responsables de qué. Y si no, mala suerte.

Por otra parte, hay una cuestión estratégica: el fantasma del comunismo. En una sociedad donde ese fantasma tiene sus adeptos, donde para ningún político sería fácil una medida antiobrera o entreguista, etc., un gobierno como el actual, en clara oposición contra algunos de los grupos de mayor poder económico, tendría no un aliado, sino un instrumento de negociación, si se quiere, a la par que una franmetación del medio en que opera que ayudaría a diluir las reacciones.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¿Economía o Política?

Para algunos, lo que realmente mueve, lo que importa en serio, lo fundamental, es la economía (nota: debo decir que esto deja la impresión de un caracter obstinado). Otros, en cambio ven a esta como esencialmente subordinada a la política (no solo política estatal, pues las empresas también tienen políticas). Esto es algo por todos conocido. Pero, como también es conocido por todos, es bien común que al tratar esta cuestión, en general lo que se hace es optar según afinidad, e incluso según cómo le gustaría a uno que fuese, y luego salir a defender la postura frente a otras opiniones.

Creemos (en A.), en cambio, que someter a crítica estos asuntos (en un sentido kantiano y no en el devenido útimamente, del que se sirvió Lanata para titular su diario) es mucho más provechoso y hasta entretenido; cosa que aquí intentamos (que se logre o no ya no es asunto que nos incumba tanto) con los medios que están al alcance de cualquiera que medianamente tenga alguna que otra relación familiar, laboral, social, mediática (con su tv o radio), en la que trate al tema en cuestión. Esto significa que no es cuestión de hacer política ni economía, cosa que queda reservada para los que saben. Aquí, casi diría socráticamente, nos conformamos con el hecho en su naturaleza vulgar, en el buen sentido de la palabra. Así, como la palabra Dios admite una perspectiva teológica, una política, una linguística ¿por qué no estas dos que titulan el post? Así que nos dejamos de preambulos (para no generar unas espectativas que de ninguna manera estmos en condiciones de colmar) y vamos a las cosas, como decía el filósofo (?) español.

En su acepción primera, más superficial, economía y política representan simplemente, en un caso, la administración racional de los recursos tanto naturales como humanos. Es decir "el consenso de los especialistas", o sea, de los economistas. Así, la economía es, simplemente, el valor de verdad de los enunciados de los economistas. En cuanto a lo otro, a veces se habla de la "corporación política", del "clientelismo", la "clase política" (expresión que, he visto, disgusta a los troskos), etc. Aquí vemos en primera instancia que en lugar de surgir una categoría clara como la anterior, hay una cargada de, si no prejuicio, sí diría "comprensión preontológica" pero para no sonar heidegeriano diría, más bien, sentido común, lo cual es, está claro, otra cosa (nota: pero habría que ver si la diferencia entre la comprensión preontológica y el sentido común hace a la estrutura misma del concepto o de su valor dentro de la estructura del edificio del sistema de pensamiento).

No es mi intención aquí defender a los políticos, pero la dicotomía economía-política, es presentada generalmente como la oposición entre el manejo racional y el manejo salvaje (acá decimos "argentino", "fuera del mundo") de la sociedad. Y desde Descartes, lo racional es siempre más claro y lo otro confuso (con lo cual, dicho sea de paso, dicha doctrina reconocería no tener bien en claro cómo concibe la política).

El primer reparo a esta afirmación es la disonancia entre los economistas. Este reparo interesa puesto que justamente esa disonancia es la que es espera en la política, o diría más: lo que se espera de la política. Mientras que los economistas, sometiéndo su método al imperio de la razón especulativa, deberían llegar siempre a los mismos enunciados (como los matemáticos o los físicos), los políticos están para discutir ideas. Entonces, la existencia misma del debate pone en cuestión la validez de la concepción de la primacía de la economía, motivo por el cual se procura el control de la misma desde el establishment (pero esto conduce a otro tema, que para ser consecuente debería dejar a los economismas, justamente).

Ahora bien ¿de dónde provienen las ideas que discuten los políticos? Acá, por más racionalismo, por más republicanismo, siempre habrá un soberano (no necesariamente de carne y hueso como Nestor), sea "el príncipe", "el pueblo", "la clase obrera", "le moi" (por Luis xiv, obvio). Ahora bien ¿no lo hay -soberano- también en la economía donde los economistas salen al mismo tiempo a decir lo mismo (pero según escuelas)? ¿De donde sale esta coincidencia? ¿De la naturaleza a priori de los conceptos de la razón? ¿De que forma parte de una misma escuela con principio especulativos y voces autorizadas que se sustraen a ser examinadas por la razón especulativa? Es decir ¿cual es el fundamento de los principios?

Ahora bien, de hecho, podemos observar -es decir, limitando nuestro comentario a la experiencia mediática (por llamarla de algún modo), aquél campo compuesto por las imágenes que circulan por el espacio audiovisual y que, dicho sea de paso, en este mismo momento los legisladores, mal que le pese a Grondona, estan debatiendo su regulación legal- que la economía, el modo en que incide el discurso de los economistas demuestra que se trata, tanto como la política, de una forma particular de ejercer el poder. En una se procura velar la instancia misma donde se sostiene el mismo, en la otra (cosa que, de manera llamativa pero empíricamente indiscutible, disgusta a las clases medias, si bien entretiene a "los muchachos") se lo exhibe.

Algunos economistas dicen: "está el poder y están los especialistas (us). El poder hace desastres, hay que reducir la política, etc. etc., etc.". Los políticos, por su parte, es cierto que a veces hacen desastres, pero su discurso remite siempre, y sin excepción, en algún momento, a una instancia de legitimación que se sustrae a la discusión de los razonamietos, llámese Dios, La Patria, La Patria Grande, El Pueblo, La Libertad, La Patria Liberada, El Honor, El Campo, La Libre Competencia, La Revolución (bueno, ya saben). Siempre hay una remisión de este tipo que no es velada.

Ahora, tomando el tema desde otro punto de vista: ¿las crisis son políticas primero y luego económicas, o es al revés? Un lugar común es remitirse al siglo pasado y decir: Primero la crisis del '30 (econ) y luego la segunda guerra (pol). Este argumento, si bien suele ser eficaz (funciona del modo referido de "remitir" a un elemento diferenciado del discurso), tiene la falencia de basar una doctrina en una sola experiencia (hubo muchos otros siglos) y además, por tener una noción poco crítica de la misma. Pero además, si era la segunda ¿no hubo una primera? y a esta se le puede anteceder una crisis económica, una belle époque, lo que se quiera.

Volviendo a la actualidad. La crisis del campo (si es que va a seguir o, como los últimos dos paros, está desarmándose) ¿es política o económica? Esta pregunta, a decir vedad, se saltea una anterior, y es lo que concierne precisamente a la idea de "crisis económica". ¿Se entiende por eso la escacez o la abundancia? Y aquí entramos plenamente en terreno político. Si le preguntan a Bilcatti, por ejemplo, escuchamos sus lamentos: nos habla de escacez, y hasta lo hace como ninguno de los homeless que tienen a veces la precaución de no aburrir ya más a su interlocutor siempre con su drama. Esto es un hecho de la experiencia. Y también está el desacuerdo entre economistas: si uno es oficialista dice que (¿o es oficialista porque dice que?) subio el precio de las tierras donde se puede sembrar soja, que aumento la superficie donde se realiza tal cultivo, etc. Si son opositores hablan con otra temporalidad: "el año que viene vamos a importar leche" (nota: conque salga menos en el super ¿el resto no tenderá a verlo bien?), etc. Todo esto es para ilustrar como se entremezclan hasta tal punto las cosas que no puede hablarse de una supremacían de una sobre la otra, sino de una dialéctica. Esto, que parece una perogrullada teórica (y lo es), sin embargo, en la práctica, se muestra como una verdad superadora.

Por último ¿no hubo en el último año una situación de menor ingreso y producción que hace 4, por ejemplo? ¿Y no prueba esto que la crisis tiene una causalidad económica? ¿Y no hay sectores que promueven una crisis económica para producir una crisis política? Bueno, esto se lo dejaremos a los historiadores.

sábado, 12 de septiembre de 2009

La política y el sistema delirante

Muchos han dicho que la política es idéntica o del género de una religión, compartiendo ambas el caracter de enfermedad mental. Consideremos este punto, pero no para argüir en favor de la "antipolítica" ni del economicismo liberal. Veamos: ¿Qué ocurre cuando por algún motivo cualquiera, alguien que tenía ya plena convicción y certeza en cuanto a su ideología, se encuentra fuera, caído, ha perdido su fe? Puede pensare como ejemplo, para los comunistas, la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS. Pero en realidad es un muy mal ejemplo, en primer lugar, porque es algo bien utilizable políticamente: como supuesto indicio de que el sistema de pensamiento del sujeto en cuestión era irreal o irrealizable, utópico como se suele decir. Lo cual sirve para otro uso, el de la polarización: la validez pasa a ser ahora del sistema de pensamiento contrario.

Si toda ideología implica una crencia delirante, eso se verá ya sea en el caracter "sistemático", ya en el "fanatismo". Podría parecer que esto es bien tendencioso, es decir, que sea aplicable sólo a cierta parte del espectro político, con lo cual sería uno de los tan comunes intentos de mostrarse fuera de un plano de discusión como para darse autoridad en el enunciado como mera técnica para ganas esa misma discusión de la que aparentaba sustraerse (como la objetividad de los medios, por ejemplo). Pero no me estoy refiriéndo acá, en realidad, a la teoría pura de la política, a los tratados llenos de principios. Más bien, apunto al punto en que se unen teoría y praxis, pero en tanto la teoría en en sí praxis o se subordina a ella. Que un sujeto cualquiera abrace o critique una teoría es algo que se subordina no al interés suyo o el de su clase, sino a algo que es esencialmente práctico, si bien no se puede generalizar. En los casos más simples se ve claramente lo determinante. (un referente, un periodista, etc.). Esto puede revestir una sofisticación mayor o menor, puede ser por acatamianto o confrontación, etc., pero esa instancia está siempre.

La cuestión es, entonces ¿porqué abrazar un sistema delirante y no otro? ¿O acaso esta otra: porqué abrazar una sistema delirante y no más bien nada?

sábado, 5 de septiembre de 2009

"La Argentina es un colador"




El otro día tuve que ir a la ciudad de los autónomos porteños y me encontré con la imagen siguiente:



Inmediatamente recordé un post del blog de Diego F. donde se ve al ingeniero Mauricio Macri opinando lo siguiente:


"La Argentina es un colador. Cualquiera del Paraguay, de Bolivia de, de Perú entra como cualquiera sobre su casa, pum, y se instala en algún lugar de la Argentina, preferentemente conurbano o las villas de la Capital. ¿Por qué? Porque la Ciudad, aún en su decadencia, sigue teniendo un sistema de educación pública mucho mejor que el del Paraguay y también los hospitales mejor que Paraguay.

Entonces, en ese desastre del descontrol, todos esos lugares se han ido poblando. En los ultimos 10 años crecieron a más del doble, acá había menos de 100.000 personas viviendo en situacion ... en 10 años de ladriprogresismo como yo lo llamo -báh, lo llama Artemio López- nos fuimos ¡a más de 400.000!

Entonces, en ese descontrol, lo que era un lugar donde más o menos vos sabías cuanta gente vivía nadie sabe cuanta gente vive. Se han anulado las calles, porque los tipos empiezan a avanzar y no hay calles, con lo cual son pasillitos.

Entonces en esa lugar así donde el Estado no se anima a entrar más ¿quién aparece? El productor de droga y los aguantaderos de la delincuencia.

Entonces, las víctimas ¿quienes son? Los que viven en la villa que son gente laburante, que está en búsqueda de la changa, que tiene que empezar a pagarles proteción para; y después los que están alrededor de la villa, y después los que estén en cualquier lugar de la ciudad.

Entonces esto es lo que pasa."


Acá tenemos un verdadero ejmplo de los que es doble discurso.

martes, 1 de septiembre de 2009

Monopolio, polarización y ley de medios. Un post utópico.

Como muchos habrán notado por sí mismos, hay una notable diferencia entre las proporciones correspondientes a los sufragios y los correspondientes a su representación en los medios. Lo cual a su vez se traslada a su relación con uno de los hechos que los sufragios determinana, el legislativo. Habría que considerer no sólo la proporción de los medios como elementos equivalentes, sino con un valor relativo, el cual depende de su nivel de audiencia. Así, Clarín tendrá mayor peso que Crítica, por ejemplo, o que Perfil. Es decir, habría que considerar no sólo la cantidad de los medios y us respectivas posiciones en los sucesivos conflictos, sino que se tendría que incluir tambien el aspecto pasivo del asunto: la proporción de espectadores, lectores, etc. correspondientes a cada cual; aquellos que solo reciben el mensaje, sin tener injerencia alguna en su conformación, y sin que se les ocurra siquiera procurarse algún argumento por la vía de su propia especuacíon, recurriendo a los mimos que escucha (en charlas y chicanas informales se ve fácilmento, en algunos casos, los periodistas que "siguen" algunos).

Aquí hay, pues, dos cuestiones mezcladas: una cosa es que una posición u otra monopolice los medios (ya sea mediante un monopolio mediático o mediante la subsumcion de los discursos de los diversos a una posición) y otra es la pasividad, el estado de pasividad y estupidez (hablando aquí estrictamente) en que se sume la audiencia al convertirse en un espectador. La segunda cuestión, por su trascendencia, es la que menos se presta justamente a ser tratada por los medios. Los medios se centran en la primera, y por lo tanto en ella se van a centrar los debates.

Ahora bien, respecto a la segunda cuestión, lo primero que habría que decir es que no hace falta ser utópico para concebir claramente la posibilidad de una comunidad donde la información, los videos, las grabaciones, etc., circulen con mayor libertad. La computación, que concretamente ha posibilitado hasta que yo mismo intente hacer un comentario sobre un tema del que de otro modo sólo hubiera tenido en mente la bajada de línea de un Tenembaum esta mañana yendo a laburar (lamentablemente entro a las 7 y no llego a escuchar "Es Hora"); y hasta la posibilidad de que el azar conduzca a un lector hacia eta dirección, etc. Pero mucho más que este ejemplo aislado (y que en otros blogs y, mucho más, en el conjunto de ellos deja de ser insignificante para convertirse, lisa y llanamente, en una preocupación para Clarín; está el del software libre que bien podría suscitar una ley correspondiente.

Cuando el establishment mediático da por resuelta la cuestión esgrimiendo que cada cuan tiene "derecho a cambiar de canal" (lo que llamaría la falacia de trasladar el darwinismo al plano de la comunicación, que mencioné en otro post), lo qeu está diciendo, tácitamente, es qeu esa es su única potestad, que la parte ideológica de su pensamiento debe estar en manos de otros, y que la ideología es como ir a comer: le ponene un menú, uno ve las opciones y elige. Es decir, lo que ese enunciado sostiene tácitamente que la actividad del pensamiento, el pensar está vedada para quienes ocupan su mente con el electrodoméstico comunicador, renunciando a esta facultad para adoptar el curso del pensamiento propuesto por las ideas que desfilan por la pantalla (para evitar errores de interpretación: de ninguna manera se está diciendo que lo que ocurre en los programas sea lo que Heidegger define en el link de arriba como pensar, pero sí que la tele es una posibilidad menos de hacerlo para los televidentes). Es semaejante a si se dijera que la verdad de un cierto libro, considerado sagrado, sea difundido con obligatoriedad semanalmente en la comunidad, el cual nunca podría discutirse, y su interpretación quede reservada a los "administradores de la palabra", uno de los cuales se considerara, dogmáticamente, infalible en su interpretación. Esto que digo no es una fantasí kafkiana, forma parte de una doctrina que dominó occidente por mucho tiempo.

Claro sí es utópico que se abandone masivamente un hábito tan cómodo como lo es el ser espectador de un programa que genere la ilusión de unidad con la comunidad toda y ate el curso del pensamiento a elementos que (como burlas, chistes, clichés, etc.) mantengan a uno en un estado semajente al dormir. Mucha gente está acostumbrada a no pensar y a recibir los lineamientos ya sea de un periodista, un familiar, un sacerdote, etc. La facultad del pensamiento, postulada en la antigüedad como esencial al hombre, es algo e nrealidad muy dificil de ejercer y cuyo concepto no ha sido del todo esclarecido por los filósifos. Lo que sí es seguro es que uno puede adoptar posiciones, y entonces se produce una dicotomía (me refiero al momento presente en relación a lo que se está discutiendo en relación a la política de medios, no en general): o se opta obedientemente por que los medios conserven la potestad que otrora poseía la iglesia de una manera más asimétrica posible (Tenembaum dijo algo muy claro al respecto, queriendo defender al multimedio para el cual trabaja: "A Menem lo procesaron gracias a Clarín", conclusión: Clarín decide la suerte de los mandatarios, primero los pone, luego les suelta lamano -véase De la Rúa-); o bien se trabaja por hacer uso de la facultad discursiva, sin delagarla en los modernos "administradores de la palabra" (o, generadores de opinión) y por concebir una organización que tienda a una mayor libertad, un menor centralismo, y menor pasividad del conjunto. Y en esta dicotomía uno no elige como en un menú, pues la segunda alternativa no esta hecha, por lo que, como diría Sartre, hay que inventarla.

Y no se vaya a ver en estas líneas una posición atomizante. Hay que distinguir laramente el pensamiento de la acción política (teoría y praxis), pero también de los posicionamietos. En la cuestión teorética, lo que tenemos es un centralismo mediático en todo lo concerniente a la política donde Clarín es el principal lugar en que grandes porciones de la población delega y relega (renuncia) la facultad discursiva. La praxis plítica fue llevada al plano de los medios: eso es algo en que se dice en todos los blogs. Probablemente se haya dado principalmente en lo que se dió en llamar "los '90". Así, se fortaleción el centralismo y la posición de Clarín. En cuanto a las posiciones, la cosa es más compleja. Como diría Descartes, por más que haya dos opciones y nada más, la libertad es perfecta, sin limitación. Claro que esto es lo que conduce al engaño de la falacia mencionada arriba del control remoto, pero también se alude a algo que es distinto, que es el hecho de la polarización. La actual polrización suscita interpretaciones de las más diversas. Muchos bloguero, por ejemplo, dicen que Pino le "hace el juego a la dereha", argumento que sopone el hecho de la polarización y plantea la confluencia como única estrategia viable para evitar un restablecimiento de la derecha (con Macri, por ejemplo, a la cabeza). Tenembaum, cuya concepción es contra-polarizadora, planta que es "una mentira de los K" para ejercer una monopilización. Sin duda es el gran tema. Pero la cuestión es cómo combinar esto, articularlo, con una merma de las hostilidades. Es decir: no es necesario concebir la hostilidad y la polarización como necesariamente covariantes. Hoy, al escuchar la radio, esevidente: la agresión, la agresividad de Clarín es manifiesta (Clarín y sus empleados, claro), su nerviosismo es notorio. Quisiera recorrer esos pasillos.

Pero no hacer eco de esta agresión paraece fundamental. La polarización debería concebirse, creo, como un simplemomento que conduzca no hacia una síntesis, sino una análisis. Es decirm esquematizando. Tenemos una afirmación: el pensamiento único, Clarín. Tenemos la negación: polarización K vs Clarín. Aquí es clara la estrategia de Tenembaun: la polarización es la estrategia de K para desplazar a Clarín ("yo me quedo con Clarín, donde estoy bien ubicado"). El tema es si podemos contar más allá de dos.

sábado, 29 de agosto de 2009

Dos mundos distintos

En el siguiente audio puede escucharse parte de la entrevista de Tenembaum y Rizzo. Quería remarcar lo siguiente:

"Pero si Menem fue preso por una investigación de Clarín... Raúl. Menem terminó preso por la investigación del tráfico de armas que le hizo Clarín. De la Rúa rompió su gobierno por una investigación de Morales Solá de sobornos en el Senado del diario La Nación"

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Esto nos muestra cuál es la docrina de fondo que es defndida aquí. Así como los mismos medios también saludaron el ascenso de De la Rúa, luego lo empujan a la fosa. Es decir: por sobre las instituciuones democráticas debe haber una instancia superior, la corporación mediática, que puede enjuiciar o no un presidente. Cosa que, no cabe la más mínima duda, se hará o dejará de hacer en función de los intereses de la corporación.

Y una cosa más:

video

Esto demuestra que el periodista no leyó el proyecto, tampoco las partes a que se refiere de él para criticarlas. Y permite suponer que alguien le dijo los puntos a criticar, en llamativa sintonía con todos los programas de Radio Mitra y TN, y también los artículos de Clarín.

Y no se trata de criticar ni la labor como periodista de Tenembaum, ni de cuestionar su honestidad. Simplemente se intenta refutar sus planteos, lo cual es enteramente lícito, y conjeturar la mécanica interna del funcionamiento de los medios. No veo poruqué los gobiernos tendrían que ser auditados permanetemente por los periodistas mientras que los periodistas serían jueces insospechables.

viernes, 28 de agosto de 2009

Evo en bariloche

Es interesante la cara que pone Uribe cuando Evo dice lo siguiente:
"Pedimos a los compañeros cancilleres que están redactando por ahi, si están redactando algún documento yo quiero pedirles -con mucho respecto-, basándome en las declaraciones de la exposición del compañero Uribe, él dijo y ha afirmado que no hay bases militares extrangeras en Colombia. Esa debe ser la base del documento. Coincidimos todos, no hay porqué rechazar esa posición, yo saludo esa posición del presidente Uribe que "no hay bases extrangeras en Colombia, firmemos todos eso."


¡¡Que noche bariloche!!

La cumbre de Bariloche fue una masa. Desearíamos que saliera en DVD (o mejor, que alguien la colgara en alguna página para bajar en mpg o algo así). Lamentablemente, no pude escucharla completa. Voy a evocar parte de lo que sí escuché.

Primero, una intervención de Cristina. Estaba hablando Uribe, y en un momento llegó a decir que se hacía maniqueísmo con Honduras (la palabra maniqueísmo había sido pronunciada antes por Correa con respecto al hecho de que EEUU usa como excusa la lucha contra el terrorismo y el narcotrafico para justificar invasiones que tienen otros motivos inconfesables) y siguió diciendo algo así como que no podía decirse que había interrvencionismos buenos e intervencionismos malos. Con intervencionismo que supuestamente serían buenos sin serlo se refería Uribe, inequívocamente, a la posición adoptada por Unasur (en confluencia con la OEA) de repudiar el golpe. En ese momento, la compañera platense tomó la palabra. Dijo en primer lugar que no tenía sentido reprochar lo que dijo tal o cual mandatario en el pasado respecto de tal o cual tema (Uribe había dicho que Chavez había elogiado un terrorista o narco) porque no se iba a llegar a ningún acuerdo. Aregó que lo fundamental esa propiciar la integración. Remarcó que para ella había un problema evidente de confianza: Uribe desconfía de Chavez, Chavez y Correa de Uribe y éstos con Evo del ejército de EEUU, etc. Entonces que "en lugar de imaginar consensos había que construir confianzas". Para lo cual propuso ir, si se me permite la expresión, a las cosas. Es decir, a la consideración de hechos tangibles, medibles, etc. Dijo que El Consejo de Seguridad de la Unasur podría desarrollar un mecanismo de corroboración de dichos hechos y cosas tangibles (aviones, armamento, tanques, etc.) y en base a esto se podría generar una confluencia que más allá de la disputa puntual sobre este punto sentara las bases doctrinarias de Unasur para el futuro de Sudamérica y Latincoamérica (que grande Cra!), a los cual Bachelet mostró su acuerdo e interés. Y más adelante, se refirió a la alusión a Honduras por parte de Uribe, haciendo alusión al caracter antidemocrático y contrario al orden institucional del golpe, frente a lo cual EEUU estaba en orsay por reconocer como mandatario al golpista, lo cual dejaba mal parado a Colombia por dejarle instalar bases militares en un país de la misma región a ese país. Después hablo Chavez y dijo estar de acuerdo "con el espíritu de la palabra de Cristina" pero insistió en la cuestión concreta de las bases yanquees en Colombia (mientras que Cristina había propuesto enfatizar la cuestión de política a largo plazo y base doctrinaria en materia de seguridad para Unasur).

Uribe, tal vez siguiendo toda una tradición, defendía su posición negando absolutamente todo. No eran en realidad bases norteamericanas, sino simplemente soldados norteamericanos que, etc., etc., etc. y en ese punto aprovechó el Gran Evo para tomar la palabra y dijo, para el regocijo de muchos de los que estabamos escuchanto (todo un continente): ¿Ud nos asegura que no quiere bases yanquees? ¡Pues bien! Eso ees lo único que queremos, que no las haya: estamos de acuerdo entones. Firmemos todos eso ahora mismo y listo, vamos a esquiar. En efecto, el compañero Morales propuso ir a esquiar. Uribe ya no podía desdecirse, pero lo que quizá no tuvo muy en cuenta es que la mentiira tiene patas cortas... el tiempo dirá.

La intervención de Lula no pude escicharla muy bien, porque era, obvio, en portigues. Pero parecía un poco molesto. Siempre hay dos uinterpretaciones con Lula, una que está un poco hacia un lado, otra que lo está más bien hacia el contrario. Quizá porque sea el único que no habla en español y no queda del todo claro para todos lo que dice.

Después vino la elaboración del escrito. Varios le ontestaron a Lula. Uribe saltó con una boludez, una verdadera boludez. Cristina le respondión a la misma que estaba proponiendo algo que ya estaba incluido.

Personalmente, lo de Cristina me pareción muy pero muy bueno. Lo mismo Michelle. Ambas estaban muy cercanas en su posición. Cristina internviniendo bastante más. Lo importante para ellas era sentar bases doctrinarias a lago plazo. En el bano del palo, pues, había dos visiones (es la impresión qeu me quedó hoy): quienes querían explotar políticamente el coinflicto con un aumento de la tensión; y quienes proponían una construcción más lenta pero también más abstracta y a largo plazo en el sentido de la consolidación de la Unasur como un factor de poder independiente del control estadounidense.

jueves, 27 de agosto de 2009

Es un hecho: Clarín está nervioso

A esta altura el medio se encuentra en una situación incómoda: se abstiene de ejercer presión por los medios por los que acostumbra y según el modo en que hasta ahora le ha resultado eficaz (con el riesgo de ser mero espectador en el mismo momento en que sus medios de acción son puestos en cuestión por la ley); o se lanza a una confrontación sin precedentes que pondrá en evidencia no ya su nerviosismo -como diría el diputado ultra K (como dirían ellos) y primer Damo- sino sus límites.

Por otra parte, como lo vienen anunciando, para esta medianoche se espera otro lock-out de estancieros de la pampa húmeda. Es curioso, muchos pensarían que el gobierno ariesga al enfrentarse a la vez a dos frentes. Pero se puede pensar alverre: ¿Clarín podrá brindar su infraestructura a la medida de fuerza del campo y a la vez a su propia causa? O el lock-out queda relegado (gana el gobierno) o lo estará el "clarinismo".

martes, 4 de agosto de 2009

De acuerdo

Es notorio que es más difícil ser oficialismo que ser oposición. Tan es así, que de otro modo muy difícil haber imaginado un triunfo de la Alianza. Para empezar, el gobierno tiene una cabeza: quien preside. Ya sé, van a salir con lo del doble comando y todo eso. Pero para el caso es lo mismo. Si como Asis (principal representnte de esta idea en los medios) o Carrió (quien lo secunda) vamos a pensar que es Nestor quien gobirna y no Cristina, ok, como quieran, Néstor. El argumento no cambia, así que seguimos.

La oposición no es que esté "fragmentada", es mucho más que eso. Mencionemos elementos opositores: sectores de la iglesia, de las fuerzas armadas, de las clases medias, periodistas, radicales, peronistas, estudiantes, trabajadores, gente que hace la cola del supermercdo y comenta la cuenta de gas, etc., etc., etc.

Pero el tema es ¿qué pueden hacer juntos un Almirante o un sacerdote gorila, un estudiante trotskista, un punk anarkista y un estatal peronista? Y hoy la oposición reune todo eso, y más tambien.

Biolcati el otro día me recordó cierta gente que dice que "nos gobiernan montoneros". Otros, a su vez, recuerdan, al oir a la gente "del campo", al gobierno militar. Creo que todo depende del círculo del que uno se circunde. Me explico.

Cada grupo político e institucion, incluso idelogía, tiene para cada cual alguien (o algunos) que la representen. Por ejemplo: Juan tiene un abuelo que era comunista y trabajaba en los frigoríficos, el otro peronista y tenía un negocio; uno de sus primos con quien discute es liberal y trabaja en un estudio de abogados, etc.

Esto determina, al meno, dos cosas. Primero, que lo estrictamente personal que ocurra , así como el clima de politización del círculo influirá en las posiciones políticas de Juan. En el sentido: "el primo tuvo un maestro al que quería mucho y es anglicista, siempre tuvo un buen recuerdo de él y le quedó un amor por lo inglés", etc.

Pero hay otra cosa y es a lo que me quería referir. La noción que cada termino envuelve también estará determinada por este azar que lo coloca a Juan en la familia en la que nació. Así, el discurso de su abuelo será para él -o quizá no, pero el caso es que siemrpe habrá sesgo y azar- la matriz básica de lo que es en sí el comunismo. Y si es liberal, podrá serlo contra él, por ejemplo. Los discursos concretos de sus interlocutores serán aquellos que sienten los puntos fundamentales (es decir, de modo privilegido en relación a otros puntos de referencia). Claro que este factor incidirá conjuntamente con el mencionado arriba.

En fin, todo esto es muy obvio y va de suyo. Pero también es obvio que no tanto, porque si no la gente no se peliaría tanto por la política. No se vaya a interpretar como una idea liberal o individualista. El tema es que ningún discurso es del todo consistente en sí mismo y en relación a los hechos. No sólo porque los hechos sean, como mencionó artemio en algún post, efecto de discurso.

El arte quizás esté, entonces, no en persuadir al adversario de la idea propia (cosa jamás vista); sino de mostrarse persuadido por él. Y esto, pudiendo hacer lo que en el principio era motivo de discordia, sin que aquél proteste ni vea motivo para ello.

¿O acaso la discordia era sólo ideológica?

miércoles, 1 de julio de 2009

A favor y en contra

Tras el resultado electoral del 28 --sobre todo CABA y PBA, pero también Santa Cruz--, parece que debe ponerse en cuestión el "relato". El énfasis se pone a veces en la capacidad de los intermediario de la información (y la circulación de la cultura en general) en introducir un sesgo, de manera de mermar la eficacia de otro discurso. No faltó tampoco quien apuntó a una suerte de "intrelectualismo" en esa concepción, que supuestamente se mantenía a distancia de las prácticas clientelares que le quitaba eficacia.

Como todo esto es especulación, y el único dato real se obtiene de los hechos sociales ininterpretables; entonces es preciso recurrir a un soporte para las especulaciones adicionales a esos datos inapelables. Un claro ejemplo de hecho inapelable es, sin duda: las elecciones.

Uno puede recurrir a opinioes aisladas, de la gente con que discute y conversa o simplemente escucha cotidianamente, ver en sus discursos los efectos de los acontecimiento. Por ejemplo. Ensayé la otra vez la hipótesis siguiente: una buena parte de los votos "perdidos" por el oficialismo están en manos de algunos que ante la dicotomía Menem/Kirchner lo acompañaban; y que de convencerse de que "la salida es por derecha" se sumarían al frente. Pero que, debido a la influencia mediática o ineficacia en el "relato", su pensamiento se volcaba a "repudiar" supuestos "excesos" de poder. De esta manera, su proceder envolvía la siguiente argumentación:

"El esceso de poder es malo. El gobierno ha venido acumulando poder ininterrumpidamente desde que inició su mandato (con un 20%, después 46%). Eso les ha quitado algunos reparos referidos a las desprolijidades (Indec, etc.) y es necesario poner un límite, lo cual es oportuno, puesto queperdiendo el quorum propio va atener que "negociar" con la oposición (cuya función en la democracia es controlar bla bla bla)."

No ahorramos en este momento la refutación de este esquema argumental, que desde el punto de vista analítico es válido, pero falla y es falaz por suponer una adecuación a una base empírica.

Es evidente que esos reparos obtuvieron gran difusión. La imagen del poder como algo inmenso es cara a la imaginación de las masas. Éstas se dividen en quienes les gusta y quienes no. Es decir, los "me opongo a todo" y los "clientelitas", "izquierda"-"derecha", etc., y distintas dicotomías con distinto eje. Es fundamental tener esto en cuenta. En la primer etapa kirchnerista, la imagen del poder estaba, para las grandes mayorías, ligada a ideales liberales: EEUU, FMI, Cavallo, Menem, etc. Pero más tarde (y esto, como dijo Bielsa hace unos cuantos meses en una entrevista, es algo inevitable) el humor social cambió: la imagen en cuestión quedó identificada con el nombre de Néstor, incluso su primera letra: K.

El discurso sobre "los '90" era eficaz en la población "díscola" mientras que esta transferencia de la imagen no se había consumado de un lugar a otro. Una vez sucedido esto pasa lo que nos ilustra Carrió, y ahora también Pino: "Menem y Kirchner son lo mismo".

Entonces ¿hubo un error estratégico?

Primero: hay que reconocer que el gobierno no puede evitar esa transferencia, es cuestión de tiempo. La misma estructura del sistema político la genera y no se debe a las cualidades personales de los gobernantes, ni si quiera a sus acciones. Por eso considero excesivo el planteo de que la fuerte oposición que recibe es consecuencia de sus errores: los tenga o no (y, a fin de cuentas ¿qué es un error sino en un marco axiomático, sino estrtégico?) esa oposición es movida por otra cosa.

Téngase en cuenta que mientras que el humor social oscila siempre en forma más o menos pendular (si lo vemos en el largo plazo y en promedio), exiten algunos "elementos" que son más constantes, o que varían en márgenes menores y se mantienen en uno de los dos polos. Así, hay grupos que en su afán de oponerse no han encontrado nada sobre lo cual proclamarse favorablemente, proveniente de cualquier oficialismo, al menos desde que tengo memoria en adelante. Y esto, con el costo de anularse la posibilidad de toda estrategia.

La hipótesis continuaba así: estando el poder limitado de hecho con el resultado (o, si se quiere, demostrada la inexactitud del "superpoder" con el mismo dato), este sector se volcaría nuevamente al oficialismo; lo cual sopone por supuesto a quienes habiendo simpatizado con él, se alejaron por tal motivo.

La validez del argumento -que difiere de la de las premisas- depende de lo que ocurra con el PJ: una conducción conservadora haría más definitiva aún ese traslado, y hasta podría ampliarlo.

Los peronistas suelen recordar a este respecto, la experiencia de la Alianza, que incorporó sectores "progresistas".

El tema parece ser no sólo la posibilidad de un gobierno que no sea del PJ, sino de uno que además de eso no deba necesariamente repetir una Nueva Alianza, con las características que tuvo la que conocemos.

El post del Escriba suponía esa posibilidad.

Pero, cuando otros hablan de la necesidad -en sentido lógico- del PJ ¿es por su valor estratégico o doctrinario?

martes, 30 de junio de 2009

Autocrítica sí. Autocastigo no.

Leyendo los blogs del palo uno se encuentra con que reina un clima desesperanzador, al menos el 29 de junio.

Se pierde una elección y todos sacan a relucir los errores que podrían haber llevado a ese desenlace, lamentándose ¿por qué no se hizo tal cosa, o tal otra?. Raro. Uno se pregunta entonces por qué, ya que parecería que mientras la derecha jamás revisa su historia (y me basta con citar el terrorismo de estado de los '70), el kirchnerismo por poco le ofrece la otra mejilla.

Una autocrítica y un repliegue son sin duda oportunos. Pero otra cosa es por eso a buscar en el discurso del adversario con qué otra cosa argumentar la amargura.

El repliegue es estratégico, no doctrinario, pero conviene distinguir claramente. La doctrina no se negocia afuera, es hacia adentro. No se cae por la sola eleción perdida ni la pérdida del poder del estado. La estrategio, al contrario, sí.

Cae el líder. Esto es lo que genera los amargos reproches.

Ahora habrá internas, facciones, etc. Es un error pensar que se tratará, en adelante, en la interna justicialista, de menemistas y kirchneristas. No por nada Manuk llama a cambiar, acertadamente a mi entender, la estrategia.

La estrategia kirchnerista, que (manolo dixit) introdujo en el peronismo una nueva generación, parece haberse agotado (Igual, yo creo que no es seguro todavía, y es llamativamente más en el peronismo que fuera de él donde dan ésto más por un hecho).

El tema es, según él, si ellos van a permanecer o no en las filas del movimiento, incluso sin simpatizar con la conducción. Muchos arrojaron una sentencia lilítica "el límite es Menem".

La autocrítica es necesaria para la nueva estrategia, donde prima el pragmatismo.

El autocastigo cobra dos formas. Algunos compañeros se lamentan no haber advertido tal o cual cosa, se reprochan a sí mismos. Otros, en cambio, hacen algo similar, pero apuntan a otros compañeros, a los que se los acusa en lugar de sí.

Ambas formas son efecto de la caída del liderazgo, y la consecuente disgregación.

Pero una cosa es la organización y otra la estrategia. El kirchnerismo puede definirse tanto por una estrategia como por quienes la pusieron a ésta en práctica.

El peronismo es esa banda de moebius que junta lo que el pensamiento racional distingue claramente.

¿Un retorno de Kirchner deberá pasar necesariamente por un nuevo fracaso liberal?. ¿O vuelve en dos años? Ya varios no tardíos han sentenciado que el fracao es inseparable de su nombre. Es curioso semejante repliegue con dos años de mandato por delante.

Para algunos, el reordenamiento se hace con un PJ al mando de alguien como Reuteman. El tema es en torno a qué se agrupará la facción no necesariamente P del kirchnerismo.

domingo, 28 de junio de 2009

Honduras

El intento de golpe de estado, ahora mismo en curso, en el país hondureño tiene una gravedad que sin duda trasciende los límites nacionales de ese país. Ya se trate de una estrategia regional en el continente o solamente de un acontecimiento local. El mero hecho de que se consuma el golpe, ya implicaría un antecedente de que el clima de la región puede retrotrarse a las épocas más oscuras de la región, si no se consolidan los procesos democráticos.

Repercusiones en blogs:
Derek Dice
Ramble Tamble
Carnotistas
Ezequiel Meler
Catanpeist
Alergico a la soja
Mate & Sopaipillas
Siempre en contra
Una lectura
La isla desconocida: *, *, *, *, *
Luis D'elia
Goliardo
Artepolítica
orh positivo

jueves, 25 de junio de 2009

Las elecciones en CABA. El pinismo.

Existen diferentes opiniones en torno a la cuestión de Pino. El Cro. Artemio, por ejemplo, ha criticado la decición de ir en la lista con el candidato del PC a l acabeza, e indicó que el error se remonta a cuando el oficialismo optó por acompañar a Ibarra en capital, en lugar de ecolumnarse tras el Cro. Bielsa (nota). Menciona la necesidad, ahora, de que el PJ porteño tenga un candidato claramente peronista.


Hubo alguna propuesta, en deshonestidad intelectual se propuso mudar a Anibal a capital para que termine él conduciéndolo y alzándose como jefe de gob. También se critico el que "el peronismo pone los votos y el progresismo los candidatos" allí.


Hubo algunas críticas a los comentarios del Cro. Artemio, por ejemplo desde Catanpeist. Y a esta cuestión porteña se le agregó la de Santa fé. Básicamente se debatió desde dos polos: el “pejotismo” -o peronismo-, y el “progresismo” -o kirchnerismo tardío, tal como se lo bautizó desde ramble tamble. Desde el mencionado blog se propuso cortar boleta a favos del socialsmo, para que el Lole quede en segundo lugar en la prov. Otros (Artemio incluído) proponían el corte de boleta a favor del Lole. El argumento principal era que de esa manera se limitaba el poder creciente del socialismo, que podría llegar a la estatura de pelear por el poder a nivel nacional en el 2011 con Binner a la cabeza. En tal supuesto, Reutemann, quien iría dentro del PJ -cosa que, creo, no es el caso para ésta elección- sería más manejable que un Binner. Debido a que: tendría que ganarle la interna a Néstor (lo cual ya parecía improbable para muchos), y tendría que responder a sus bases peronistas, “sería más fácil controlarlo” se dijo por ahí, o algo parecido. Con respecto a este tema, a mí me dió la impresión que desde La Nación, por ejemplo, también veían con buenos ojos un buen desempeño del Lole, con quien podrían reeditar la experiencia Menemista (me refiero a un liberalismo conducido por el justicialismo).

Con respecto a capital, la cosa ha llamado la atención de casi todo el mundo. El mismo Mariano Grondona lo festejó en su programa al Cro. Solanas. Ahora dicen que saldría 2º en capital (y hasta hay quienes se esperanzan con que termine primero). También se espera que deje arafue a la Dra. Carrió.

Uno de los temas, entonces, es ¿Quién vota a Pino? seguido de ¿Qué piensa, su votante, del oficialismo?

Zloto, en su programa de radio Mitre, mencionó el otro día que en el programa de Chiche (que lo precede) lo sorprendió una entrevista a un ex presidente del banco central, anterior a Prat Gay, a quien definió como “Duhaldista, peronista ortodoxo”, cuando éste dijo que votaría por pino, debido a que “es el único candidato peronista en capital”. Esto mismo ya había sido referido por Artemio, al hacer mención de una reunión de la que participó conmemorando los Cros. fusilados por la libertadora, en la que, aseguraba “todos los compañeros votaban a Pino”.

De esta manera, una parte del porcentaje de Pino serían peronistas que se rebelan a confluir con el comunismo y votar a Heller. ¿Serían posibles votantes del oficialismo, si estuviern dadas las condiciones? Posiblemente, al menos gran parte de ellos.

Pero es claro que este no es todo el porcentaje de Pino. Hay algunos votantes de él que son francamente antiperonistas, y que quizás no lo toman, justamente, como el único candidato peronista de la CABA, sino como alguien que corre por izquierda al oficialismo, con consignas izquierdistas. Es el caso de la “cuestión de la minería”. Otras consignas como estatizaciones múltiples, donde estarían confluyendo el izquierdismo “estatizante” y el peronismo, también “estatizante”. Aquí se produjo, asimismo, un problemo en el interior del PRO. Mientras Macri salió a saludar al voto “privatizador”, su aliazo bonaerense salió (y la hija de Rucci lo mismo) defender estatizaciones. Para colmo, nadie, pero nadie, le creyó a de Narváez (me incluyo).

Comentario al margen: es curioso que mientras un impuesto a la exportación agraria generó un conflicto que sorprendió a todo el mundo, se piense que medidas como las estatizaciones propuestas y, en general, las consignas de Pino no traigan conflictos de mayor envergadura.

La que no supo dar una buena respuesta, a mi entender, es Michetti, quien salió a decir que era un acuestión secundaria, estatizar o privatizar, que lo importante era otra cosa, y que en cada caso se veía si convenía privatizar o no. Me parece, este punto, de importancia, por lo siguiente: esa “otra cosa” en su declaración, era de alguna manera asimilado a cierto ideal abstracto, algo parecido a la moral republicana. Y con eso, se abstuvo de tomar posición, y en un momento donde, dados los comicios, de lo que se trata es de decidir los lineamientos generales. Y si a esto se le suma la situación de Carrió, el lugar de ésta, sobre todo si queda afuera, va a ser tomado por aquella. Sólo que esto transformaría un poco la cosa a nivel “significado” (votantes, simpatizantes), pero sus figuras se sustituirían, como significantes.

Volviendo a lo de Pino, también hay que computarle el voto, digamos, “imberbe”, por llamarlo de algna manera (no confundir con el sentido que este término adquirió en Mayo del '74). Me refiero a los que sin pensar en la cuestión del poder a nivel nacional (y el orden político en general dentro de la nación) recurren al voto “contrario” pero en una oposición que no tiene como mira ningún proyecto capaz de relevar al ofocialismo en el ejercicio del gobierno. Muchos también que, de ser posible que efectivamente gane un elección ejecutiva, optarían por un voto en blanco, o algo por el estilo.


Es obvio que la "derecha liberal", para llamarla de alguna manera en algún lugar tendrá que apuntalarse es su proyecto político. Y todavía no hay acuerdo de si conviene "contenerla" en el peronismo o "enfrentarla" en el socialismo. Acuerde lo que se acuerde, la realidad misma definirá esto por si misma.

domingo, 14 de junio de 2009

El ideal clase media y el estructuralismo de la obrera

La última medida de fuerza de la CTA demuestra algo que ya era evidente: los medios en genral no miden con la misma vara los cortes de la sociedad rural que los de la central sindical. Muy bien, se dirá ¿y por qué habría de hacerlo? ¿No sería hipócrita? Es que justamente, no "deberían" hacerlo, pero ellos se empeñanen presentar las cosas como si no tuvieran preferencias y antipatías, y que el no tenerlos constituye, para ellos, un deber.

Es cierto que los medios representan a sus lectores, e insiden conjuntamente con ellos ideológicamente. Ese es el argumento básico de Clarín, es decir Bonelli, etc., si ellos son un "monopolio" -dicen-, es porque "la gente" los elige día tras día como el medio donde se refracta su opinión en la interpretación (véase la discusión entre el periodista mencionado con D'Elia), y como también hay otros donde se refleja la "opinión oficial" que tienen menos rating, entonces se sigue de esto que Clarín es la opinión pública, o la opinión de "la gente", etc. Es, digamos, una manera de hacer de Clarín una causa popular. También, un Tenembaum, por ejemplo, se queja de cierta "persecusión" hacia Clarín, que es para él por no suscribir al oficialismo como órgano oficial.

Creo que el argumento de que Clarín es uno con sus lectores es válido. Pero desplaza el asunto real. O sea, se puede discutir si son los lectores los que dan a Clarín su "identidad" ideológica (lo que se podría argumentar por medio de una especie de "selección natural" cultural, que es el argumento ya mencionado: si se vende --sobrevive-- es porque es apto: a "la gente" le convence); o se puede discutir si la opinión de los lectores está determinada, moldeada, por el diario, lo que atribuye a sus dirigentes sin duda un gran poder. Se trata de un grupo (o un colectivo), como cualquier otro, por ejemplo, un sector organizado de los trabajadores de alguna actividad, por ejemplo los camioneros. Ellos tienen sus dirigentes ¿son estos los representantes del pensar de sus afiliados que los eligen en funcióin de ésto? ¿O son caudillos que obligan a pensar de tal o cual manera a sus subordinados, obligándoles a afiliarse, a hacer paro, a no hacer paro, etc., etc., etc.? Esta cuestión también es una abstracción vacía. Lo relevante son Clarín, el Sindicato de Camioneros, y así sucesivamente. La diferencia es que el sindicato es una organización obrera, mientras que el diario es más de clase media. En lugar de sindicalistas, los que dirigen son periodistas o intelectuales, etc.

Otra diferencia no menor: el modo en que se identifican respectivamente la clase obrera y la clase media. El vínculo de la clase obrera es generalmente mucho más institucionalizado: son empleados, en relación de dependncia, con contratos comúnes, reunidos en los gremios. Se supone que el interés -en el obrerismo en general- prima sobre la ideología; así, para pertenecer a un sindicato, eso depende de la actividad en que se desempeñe. Para pensar lo que tal o cual periodista basta con consumir tal o cual diario: aquí la comunidad ideológica es menos patente con respecto a la actividad, y da la apariencia de libre albedría. La clase media no es afin a las estruturas y piensa que la estructura es un mito populista.

Pero la clase media liberal (hay que notar que en la comprensión de la diferencia entre estas clases, la obrera es por naturaleza algo más sujeto, estructuralista,en cambio le "middle" se ve libre, autónomo, etc.) también tiene su estructura, y tanto la selección natural, o la mano invisible del mercado son sus apelaciones teóricas.

Otro cliché (zonzera para ser más preciso) es querer ser europeo. Como no van para allá, entonces quieren serlo a ladistancia: una localidad de europa en el sur de América. Entonces uno podría preguntar ¿porqué todos los clase media liberal quieren ser europeos? Esta sola pregunta ya impone, para responderla, postular una estructura. ¿Es la mera casualidad? Pero si uno escucha lo que dicen al respecto ve que eso es contrario a su creencia: se cree que es algo más elevado, una dignidad mayor del hombre. En fin, es un ideal. Entonces hasta parece razonable que no haga falta pensar en la estructura: se trata de un simple ideal, sin determinismo, y mucho menos uno que no deje huecos. Todo puede estar librado al azar, pero la clase media va a mirar ese ideal con fascinación. Y eso será, para ellos, la manifestación más pura de su libertad, su desarrollo, el "buen uso" de ella.

Pero el ideal puede ser defendido desde distintos puntos de vista. Ovio que al clase media la "causa final" no le va, por más que, hay que decirlo, su "liberalismo" es el último reducto de ella. Como prefieren, en la teoría, la causa eficiente, van a decir, por ejemplo, que es inherente al hombre su europeización, es el findel desarrollo cultural, o sea, un evolucionismo. Se trata ahora de lanaturaleza humna. Los críticos de esto llaman la atención sobre un punto: ¿no fue necesaria la educación para encausar esta naturaleza humana hacia los ideales iluministas? No podríamos decir si la educación es causa o efecto de los ideales de la calse media. Lo que sí es notorio es que la clase media, cuando no malthusiana, y cuando no piensa que el problema es la inseguridad, piensa quees la educación. Es decir que conserva el supuesto de que siendo educados, o bien todos tendríamos los mismo ideales, o bien su representación del país se acercaría a su ideal.

martes, 26 de mayo de 2009

¿Se despiden los Kirchner?




El año pasado, la situación nacional parecía un preanuncio de una repetición a nivel nacional de lo ocurrido en la CABA. Ibarra ganó las elecciones con le visto bueno de NK, con lo que por más que luego anden por sendas separadas, por entonces era el representante local de lo que ahora el ex-presidente gusta en llamar "el modelo". Después de Cromagnon el "conglomerado urbano" se le puso en contra, pero cabe destacar un aspecto de la cosa. Mientras Macri, sabiendo perfectamente lo que estaba haciéndo y cuáles eran sus chances, promovía la destitución, parte del trotskysmo (Ripoll, por ejemplo) mancomunaba con él sus esfuerzos para lograr ese objetivo. Pero ¿para qué? Es decir ¿qué sentido tenía para la revolución permanente la destitución de Ibarra? Claro, se dirá, se trata de un representante de la burguesía y, como tal, contrario a los intereses de la clase obrera... Pero ¿era tan seguro que su destitución constituía un avance al socialismo? Los hechos, pasado un tiempo, dicen lo contrario.

Podría pensarse que se trata de la estrategia cuanto peor mejor. Así, un gobierno como el de Macri generaría un clima social cada vez más conflictivo y prepararía una situación donde la única salida sea la revolución...

De todas formas, lo único seguro es que: Ibarra fue destituído y Macri se convirtió en el nuevo jefe del gobierno de los porteños. Y que la izquierda no obtuvo nada para sí sino que perdió bancas legislativas. Ahora tenemos algo que puede parecer similar, si reemplazamos a Ibarra por NK. Sobre todo si el peronismo (su facción "disidente") lo vota a Macri, caso en el que no es improbable que gane las elecciones. Y hasta quizá baste con que pueda ganar, para conseguir los apoyos necesarios para terminar haciéndolo (aunque ahora elConu y el Ingeniero dicen que los disidentes " vuelven ").

En realidad, la estrategia del copañero Solanas, por ejemplo, es semejante a la de Ripoll contra Ibarra (aunque un poco más nacionalista, claro): sus retenciones a la minería, nacionalización de los recursos energéticos, etc., por los que critica al actual gobierno, no parecen medidas que Macri (ni Carrió ni Cobos ni el Lole...) estén dispuestos a tomar. Es cierto que ni Néstor ni Cristina "avanzaron" en esas cuestiones. Pero no deja de ser secundario frente a las retenciones a la renta agraria. El discurso pro-campo es de lo más reaccionario que se escuchó en los últimos años; un pensamiento fisiócrata donde el valor brotaba de la tierra y todos "vivíamos del campo" por comer de lo que salía de él. Abrazar esa causa criticando las inconsistencias mencionadas en el gobierno actual es casi tan o incluso más inconsistente que el gobierno mismo. Como ironizó Zaiat en un artículo de página 12, lo mismo vale decir que toda la economía depende del campo porque procesa productos primarios a decir que nada sería de la Argentina a no ser por los camiones, los que son necesaios para transportar esos productos primarios y sin los cuales no podrían ni exportarse, ni consumirse, ni ser consumidos productivamente por la industria.

Para el gobierno sería igualmente improcedente dejar de tener en cuenta que su campo de acción es el de la opinión pública. Cabe decir por eso mismo que la ley de radiodifusión es una táctica impecable. En dicho campo, la ideología colectivista del país como organismo donde cada uno tiene su lugar y que se trabaja para el conjunto y que no hay salvación para uno si el conjunto se hunde, ha retrocedido enormemente frente a la que postura conjuntos más pequeños entre los que los excluídos se autoexcluyen, ya sea porque son "vagos", ya sea porque "les falta educación" y "son usados por los polítios". Tal vez podría hacerse una correlación y representar sendos discursos respectivamente por las duplas Macri-De Narvaez ("vagos") y Carrió-Stolbizer ("ineducados, víctimas del clientelismo").

Pero el tema es si efectivamente el repliegue K va a derivar en la asunción del gobierno nacional por parte de Macri, reproduciéndose de algún modo lo que tuvo lugar en la CABA. En las elecciones del 2003, NK obtuvo poco más del 20 porciento. Cristina, en 2007, más del 45. Hoy se estima entre 30 y 35 o 35 y 40. ¿Pero cuál es el voto que más cambió? Aparentemente, el voto clase media.

Una explicación de esto podría ser la siguiente: cuando la recesión '98-2002 su economía fue mermando sin que pudieran solos "salir para adelante", como suele decirse, se inclinaron hacia un pensamiento más colectivista. Ahora, que se ven nuevamente en una situación más estable, con un ingreso seguro para mentenerse sin perder propiedades, etc., ya no se creen más "el cuentito" del holismo, la industria nacional, etc. Además, probablemente una economía más liberal podría venirles bien puesto que el librecomercio abarta las marcas "importadas" y aún más las "nacionales". A los propietarios y los productores agropecuarios les pasa algo similar. Muchos saldaron us deudas hipotecarias (o están pagando cómodamente), y no se ven más en riesgo; en cambio, lamentan cada dolar que pierden en concepto de derechos de exportación. Así, contrariamente a la del 1998-2001, que era una crisis de escacés, y donde los sectores medios que se iban diezmando lentamente le tendían la mano a los descupados, por ejemplo; en el presente se trata de una crisis en la que se disputa la riqueza (por lo menos hasta que la crisis internacional no altere la situación interna), y las clases medias se preocupn ahora por difernciarse de quienes no los han acompañado en su crecimiento económico de los últimos años. Pareciera que ven en los sectores populares la causa de sus problemas y no un eventual aliado político, como no hace no mucho

Cabría preguntar ¿pero el gobierno realmente está generando políticas que propicien el "desarrollo" social y económico de los sectores excluídos, desocupados, etc.? Cuando el gobierno al remarcar sus "logros", meciona las reservas del central, la merma en la tasa de desocupación, el crecimiento del PBI; son cosas que en gran parte se deben a la "herencia": una devaluación de la moneda y una aduana "prteccionista". Lo que parece es que si no se realizan intervenciones menos "tímidas" (y hay que ver si son viables políticamente hoy por hoy), los sectores pauperizados permanecerán tales.

Por otra parte, el kirchnerismo parece que lleva en sí el germen de su propia destruccción: si es un gobierno para los excluídos (desocupados, trabajadores informales) y si su objetivo es integrar al ejército industrial de reserva al aparato productivo, blanquear el empleo en negro, etc., entonces, una vez que su base social, los excluídos, dejen de estarlo, pierde su sustento político.

Así se comprende perfectamente el slogan de campaña de Carrió de las últimas elecciones que perdió: "Ya estamos para un país mejor". Es la clase media que se ve a sí como sujeto universal, ideal del pueblo a educar.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Ideas progresistas para la provincia



El sentido común indica que en vistas al 28/6 el progre tiene, en la provincia, una disyuntiva. Por un lado, la opción más fácil (por ser la propiamente "progre"), es decir, votar a una lista opositora, por ejemplo, la de Sabattela. Digo la de Sabattela, porque es de todas la que más representa al sector. El sector que se agrupo en torno al "Pino" también está entre las opciones de él, pero a mi gusto, en un segundo lugar. Y considero esto pues, en primer término, el discurso los aparenta un poco más a la izquierda, con la idea de llevar más allá el conflicto, más combativos. Esto no es esencialmente progre. Pero, mucho más importante, su pensamiento, que es en la actualidad mucho más crítico del gobierno, se acerca a él desde una perspectiva ideológica o histórica. Ambos hunden sus raices en el peronismo, al menos mucho más que lo que Sabatella y su gente. Éste último se presenta como algo más desarraigado, sin tanto vínculo con la historia conflictiva. Es así que auspicia para los que no quieren más tensiones políticas, un porvenir mucho más confortable.

Por otra parte, el progre no quiere votar a un gobierno que se sostiene en el "aparato clientelar", mantiene privilegios de mineros, bancos, etc., y todas las críticas que se le lanzan por izquierda. Pero aquí hay una dierencia, que creo que el progre sabe apreciar. Algunos pinistas llegan a descripciones en las que el gobierno, entongado con algún grupo de capitales financieros que invirtieron en el negocio de la soja, quieren preservasles éste negocio, a costa de los pequeños productores, que son la vanguardia del sector agrario, en conflict ocon el gobierno durante el año pasado. Y aplican el mismo esquema a la minería y el juego, etc. Los de Sabattela, o al menos él mismo, pinta las cosas de otra manera: para él, el gobierno enfrentaba más a la oligarquía que a los pequeñoburgueses del campo, y banca la 125. Además, lo que considera "límites" (los de minería y demás) no lo atribuye a una suerte de acuesdo intramuros, sino a lo que llama, con justicia o sin ella, "limites del pj". O sea, es sus sostén en el PJ aquello mismo que lo hace mantener esos privilegios a los que la izquierda toda se opone, ya que perdería gobernabilidad. Es curioso porque en dos entrevistas escuché dos puntos de vista al respecto. Primero, que no es cierto eso de que los intendentes garantizan gobernabilidad, por otra, que es necesario crear nuevos instrumentos para hacer viables las políticas.

Por otra parte, el progre puede ¿porqué no?, votar, sí, al gobierno. ¿Cómo defendería tal proceder? Bueno, podría retomando el último de los argumentos, decir que no es el pj lo que le impide al gobierno avanzar hacia el socialismo (pongamosle), sino la oposición misma. Principalmente la Sociedad Rural y sus aliados, así como los caceroleros de la capital (y primer cordón del conu). Junto a ellos, los grupos de "comunicación" (que, quierase o no, son hoy en día para la política, algo así como lo que las condiciones de la intuición sensible para la estética trascendetal). Y sus representantes políticos: UCR, ARI, "socialismo", PRO y peronismo disidente (nota aparte, en este último punto podría hasta ser tentado en tomar la voleta de Sabattela).

Finalmente, otra razón en este sentido. Supongamos que el pino (en este caso la razón tiene, quizá, más fuerza que si lo suponemo con Sabatella) llega a ser presidente (ya se qeu las elecciones son leislativas, pero tengase en cuenta la proyeción 2011). Entonces empieza: expropiación de Clarín, estatización de YPF, de Aorolíneas, de los minerales, creación de la junta nacional de granos, etc. etc. Entonces ¿Qué van a hacer la Sociedad Rural & friends, Clarín y la prensa, los caceroleros porteños, etc., etc., el mismo pejotismo, como se lo llama? ¿No sería la oposición mucho más decidida y más amplia que lo qeu es ahora? Acusarían de cubanización, chavismo y todos los demonis que han crecido en los úlitimos años en la literatura periodistica. Eso no es progre (ni tampoco PRO). Claro que esta última razon no tiene sustento, pues se trata de una legislativa y no una presidencial.

domingo, 10 de mayo de 2009

Objeciones al desarrollo industrial local




El economicismo de los economistas (sobre todo del pensamietno liberal), sólo se aplica a los tiempos de expansión económica. Las crisis traen (algunas, en realidad) a los liberales ideas extraordinarias para sus discursos. Pero siempre muestran que hay una diferencia entre las previsiones que se tienen (quando se anuncian futuras catástrofes), y las causas a que se atribuyen éstas una vez que constituye un verdadero hecho, no ya un pronóstico. Es decir, las "crisis" reales, una vez acaecidas, son vinculadas (referidas) con hechos que no coiniden con aquellos sobre los que los economistas (del establishment) alertaban cuando, en vez de percibírselos como reales, se lo hace sólo como posibles, o sea, con anterioridad. Claro que la existencia aislada de alguna opinión diversa no altera las cosas. En general, además, puede decirse que si la crisis se considera evitable e inesperada, no puede sino referirse entonces a medidas, prácticas, emprendimientos, etc., que, o bien fueron alentados, o bien no se les dió la importancia que luego se impuso por los hechos mismos. El que, por ejemplo, se hayan volcado significativas cantidaddes de dinero a un sector financiero de naturaleza no sustentable, como el caso de la renombrada crisis de las hipotecas subprime, es un hecho que prueba, por más que nominalmente haya estado asociada a la idea de riesgo, que en la práctica no se la tomaba por tal, no al menos desde un punto de vista general.

En realidad la economía es, estrictamente, un estudio de las condiciones formales de los fenómenos económicos, mientras que el estudio de aquellas condiciones materiales pertenece a la historiografía. Siendo un a priori, la otra no puede ser sino a posteriori.

El economicismo, en tanto, consiste en presentar como determinados por las condiciones formales de la economía y en coformidad con lo real, lo que solamente es válido (formalmente).

Es preciso, entonces, diferenciar entre los signos (que son los que, con o sin fundamento, preocupan a los economistas) y los síntomas, los cuales son identificados con las crisis, cuando esta es un hecho.

Supongamos ahora una economía periférica que, por la división mundial del trabajo, dedica sus recursos a la provisión de materias primas a algunos países centrales industrializados (o en vías de serlo). Supongamos, además, que en algún momento, y fuera de la previsión de los economistas, la demanda disminuye. Este descenso produciría a su vez una suba en la magnitud de la población desocupada, quedando en condiciones de ser el recurso para el desarrollo de otro sector productivo que no responda a la demanda del commodity en el país central, sino, por ejemplo, a la propia demanda local (que podría generarse apartir del empleo generado por el mismo). Pero para que eso ocurra, es menester primero que tal sector se desarrolle. En tanto, los integrantes de la masa en cuestión dispondrán de bastante tiempo, si bien no de dinero, pudiendo acrecentarse su politización, y quizás también una conciencia "crítica" para con quienes definene realmente la configuración económica, así como la distribución y aplicación de los recursos (gobiernos y empresas).

Ahora bien, pueden existir algunos factores (políticos) que se opongan al desarrollo económico de sectores que podrían emplear la mano de obra que quedó desocupada.

Primero, la potencia que tenía la costubre de comerciar (y bajó su demanda) con ese país, que ya se encuentra con dificultades para exportar su excedente (y de ahí la merma en cuestión), puede prever un riesgo en ese desarrollo debido a que no sólo perdería, en el mecado interno de ese país, el monopolío del que disfrutaba en cuanto proveedor de mercancías industiales, también podría disminuir su competitividad en otros, que podrían recibir un eventual excedente de este industria incipiente, además de que podrían implementar medidas similares (si bien podría cresponderse a esto qeu un crecimiento industrial también podría aumentar la demanda de biens a la metrópoli misma, andá a decírselo). Por otra parte, la misma provisión de materias primas de la que depende podría verse amenazada puesto que podría ser absorbida por esa induatria local. Además, de aumentar la riqueza en la periferia, el precio que debieran pagar por la importación podría encarecerse un poco.

Pero también existen diversas críticas de ultramar (es decir, de la periferia misma).

La primera objeción que se suele escuchar es que cuando las empresas no son filiales locales de corporaciones multinacionales, algunos alertan sobre el "capitalismo de amigos".

La segunda objeción corresponde a un axioma: la industria argentina es necesariamente obsoleta y prebendaria.

La tercera objeción, globalizadora, es la que postula que cada país debiera explotar aquél sector en que su desempeño sea más competituvo (soja). Este argumento es una paralogia, y se basa en tomar un postulado cuya necesidad se da sólo en ciertas condiciones de la experiencia (contingentes), y se las trata como si fueran éstas condiciones universales (necesarias) de toda experiencia posible. No sólo supone que la política monetaria es una invariante absoluta y que el desarrollo técnico es una quimera, ya que, de presentarse en la experiencia algún fenómeno que sugiriera la falsedad del postulado, entonces se lo procura atenuar prácticamente.

Dejaré una sistematización de las objeciones para otro post, pero aprovecho para citar al ex presidente Carlos Saúl Menem, quien en las séptimas jornadas bancarias de la República Argentina, cuyo tema era el desempleo en Argentina (pero que como no es algo que pueda ser de interés a los banqueros, se le agregó como subtítulo "Las relaciones de la Argenina con los EE.UU."), expuso una objeción a la industrialización que bien puede considerarse representativa del pensamiento liberal de centro:

"Amigos banqueros: discutan, planteense hipótesis, confronten posiciones, busquen soluciones que sean tan nuevas como nuevos son los problemas y nuevos son los desafíos. Los amigos Roque Fernández y Julio Gómez han hecho referencia a algunas pautas a las cuales no podemos volver, so pretexto de combatir el desempleo; esto es, un poco de inflación, dirigismo estatal de nuevo, una protección de los que hemos dado en llamar una industria nacional, que es lo que nos llevó en 1989 a una inflación del 5.000% anual". (CSM, 1996).

"siempre junto a la urbe"