miércoles, 1 de julio de 2009
A favor y en contra
Como todo esto es especulación, y el único dato real se obtiene de los hechos sociales ininterpretables; entonces es preciso recurrir a un soporte para las especulaciones adicionales a esos datos inapelables. Un claro ejemplo de hecho inapelable es, sin duda: las elecciones.
Uno puede recurrir a opinioes aisladas, de la gente con que discute y conversa o simplemente escucha cotidianamente, ver en sus discursos los efectos de los acontecimiento. Por ejemplo. Ensayé la otra vez la hipótesis siguiente: una buena parte de los votos "perdidos" por el oficialismo están en manos de algunos que ante la dicotomía Menem/Kirchner lo acompañaban; y que de convencerse de que "la salida es por derecha" se sumarían al frente. Pero que, debido a la influencia mediática o ineficacia en el "relato", su pensamiento se volcaba a "repudiar" supuestos "excesos" de poder. De esta manera, su proceder envolvía la siguiente argumentación:
"El esceso de poder es malo. El gobierno ha venido acumulando poder ininterrumpidamente desde que inició su mandato (con un 20%, después 46%). Eso les ha quitado algunos reparos referidos a las desprolijidades (Indec, etc.) y es necesario poner un límite, lo cual es oportuno, puesto queperdiendo el quorum propio va atener que "negociar" con la oposición (cuya función en la democracia es controlar bla bla bla)."
No ahorramos en este momento la refutación de este esquema argumental, que desde el punto de vista analítico es válido, pero falla y es falaz por suponer una adecuación a una base empírica.
Es evidente que esos reparos obtuvieron gran difusión. La imagen del poder como algo inmenso es cara a la imaginación de las masas. Éstas se dividen en quienes les gusta y quienes no. Es decir, los "me opongo a todo" y los "clientelitas", "izquierda"-"derecha", etc., y distintas dicotomías con distinto eje. Es fundamental tener esto en cuenta. En la primer etapa kirchnerista, la imagen del poder estaba, para las grandes mayorías, ligada a ideales liberales: EEUU, FMI, Cavallo, Menem, etc. Pero más tarde (y esto, como dijo Bielsa hace unos cuantos meses en una entrevista, es algo inevitable) el humor social cambió: la imagen en cuestión quedó identificada con el nombre de Néstor, incluso su primera letra: K.
El discurso sobre "los '90" era eficaz en la población "díscola" mientras que esta transferencia de la imagen no se había consumado de un lugar a otro. Una vez sucedido esto pasa lo que nos ilustra Carrió, y ahora también Pino: "Menem y Kirchner son lo mismo".
Entonces ¿hubo un error estratégico?
Primero: hay que reconocer que el gobierno no puede evitar esa transferencia, es cuestión de tiempo. La misma estructura del sistema político la genera y no se debe a las cualidades personales de los gobernantes, ni si quiera a sus acciones. Por eso considero excesivo el planteo de que la fuerte oposición que recibe es consecuencia de sus errores: los tenga o no (y, a fin de cuentas ¿qué es un error sino en un marco axiomático, sino estrtégico?) esa oposición es movida por otra cosa.
Téngase en cuenta que mientras que el humor social oscila siempre en forma más o menos pendular (si lo vemos en el largo plazo y en promedio), exiten algunos "elementos" que son más constantes, o que varían en márgenes menores y se mantienen en uno de los dos polos. Así, hay grupos que en su afán de oponerse no han encontrado nada sobre lo cual proclamarse favorablemente, proveniente de cualquier oficialismo, al menos desde que tengo memoria en adelante. Y esto, con el costo de anularse la posibilidad de toda estrategia.
La hipótesis continuaba así: estando el poder limitado de hecho con el resultado (o, si se quiere, demostrada la inexactitud del "superpoder" con el mismo dato), este sector se volcaría nuevamente al oficialismo; lo cual sopone por supuesto a quienes habiendo simpatizado con él, se alejaron por tal motivo.
La validez del argumento -que difiere de la de las premisas- depende de lo que ocurra con el PJ: una conducción conservadora haría más definitiva aún ese traslado, y hasta podría ampliarlo.
Los peronistas suelen recordar a este respecto, la experiencia de la Alianza, que incorporó sectores "progresistas".
El tema parece ser no sólo la posibilidad de un gobierno que no sea del PJ, sino de uno que además de eso no deba necesariamente repetir una Nueva Alianza, con las características que tuvo la que conocemos.
El post del Escriba suponía esa posibilidad.
Pero, cuando otros hablan de la necesidad -en sentido lógico- del PJ ¿es por su valor estratégico o doctrinario?
martes, 30 de junio de 2009
Autocrítica sí. Autocastigo no.
Se pierde una elección y todos sacan a relucir los errores que podrían haber llevado a ese desenlace, lamentándose ¿por qué no se hizo tal cosa, o tal otra?. Raro. Uno se pregunta entonces por qué, ya que parecería que mientras la derecha jamás revisa su historia (y me basta con citar el terrorismo de estado de los '70), el kirchnerismo por poco le ofrece la otra mejilla.
Una autocrítica y un repliegue son sin duda oportunos. Pero otra cosa es por eso a buscar en el discurso del adversario con qué otra cosa argumentar la amargura.
El repliegue es estratégico, no doctrinario, pero conviene distinguir claramente. La doctrina no se negocia afuera, es hacia adentro. No se cae por la sola eleción perdida ni la pérdida del poder del estado. La estrategio, al contrario, sí.
Cae el líder. Esto es lo que genera los amargos reproches.
Ahora habrá internas, facciones, etc. Es un error pensar que se tratará, en adelante, en la interna justicialista, de menemistas y kirchneristas. No por nada Manuk llama a cambiar, acertadamente a mi entender, la estrategia.
La estrategia kirchnerista, que (manolo dixit) introdujo en el peronismo una nueva generación, parece haberse agotado (Igual, yo creo que no es seguro todavía, y es llamativamente más en el peronismo que fuera de él donde dan ésto más por un hecho).
El tema es, según él, si ellos van a permanecer o no en las filas del movimiento, incluso sin simpatizar con la conducción. Muchos arrojaron una sentencia lilítica "el límite es Menem".
La autocrítica es necesaria para la nueva estrategia, donde prima el pragmatismo.
El autocastigo cobra dos formas. Algunos compañeros se lamentan no haber advertido tal o cual cosa, se reprochan a sí mismos. Otros, en cambio, hacen algo similar, pero apuntan a otros compañeros, a los que se los acusa en lugar de sí.
Ambas formas son efecto de la caída del liderazgo, y la consecuente disgregación.
Pero una cosa es la organización y otra la estrategia. El kirchnerismo puede definirse tanto por una estrategia como por quienes la pusieron a ésta en práctica.
El peronismo es esa banda de moebius que junta lo que el pensamiento racional distingue claramente.
¿Un retorno de Kirchner deberá pasar necesariamente por un nuevo fracaso liberal?. ¿O vuelve en dos años? Ya varios no tardíos han sentenciado que el fracao es inseparable de su nombre. Es curioso semejante repliegue con dos años de mandato por delante.
Para algunos, el reordenamiento se hace con un PJ al mando de alguien como Reuteman. El tema es en torno a qué se agrupará la facción no necesariamente P del kirchnerismo.
domingo, 28 de junio de 2009
Honduras
Repercusiones en blogs:
Derek Dice
Ramble Tamble
Carnotistas
Ezequiel Meler
Catanpeist
Alergico a la soja
Mate & Sopaipillas
Siempre en contra
Una lectura
La isla desconocida: *, *, *, *, *
Luis D'elia
Goliardo
Artepolítica
orh positivo
jueves, 25 de junio de 2009
Las elecciones en CABA. El pinismo.
Existen diferentes opiniones en torno a la cuestión de Pino. El Cro. Artemio, por ejemplo, ha criticado la decición de ir en la lista con el candidato del PC a l acabeza, e indicó que el error se remonta a cuando el oficialismo optó por acompañar a Ibarra en capital, en lugar de ecolumnarse tras el Cro. Bielsa (nota). Menciona la necesidad, ahora, de que el PJ porteño tenga un candidato claramente peronista.
Hubo alguna propuesta, en deshonestidad intelectual se propuso mudar a Anibal a capital para que termine él conduciéndolo y alzándose como jefe de gob. También se critico el que "el peronismo pone los votos y el progresismo los candidatos" allí.
Hubo algunas críticas a los comentarios del Cro. Artemio, por ejemplo desde Catanpeist. Y a esta cuestión porteña se le agregó la de Santa fé. Básicamente se debatió desde dos polos: el “pejotismo” -o peronismo-, y el “progresismo” -o kirchnerismo tardío, tal como se lo bautizó desde ramble tamble. Desde el mencionado blog se propuso cortar boleta a favos del socialsmo, para que el Lole quede en segundo lugar en la prov. Otros (Artemio incluído) proponían el corte de boleta a favor del Lole. El argumento principal era que de esa manera se limitaba el poder creciente del socialismo, que podría llegar a la estatura de pelear por el poder a nivel nacional en el 2011 con Binner a la cabeza. En tal supuesto, Reutemann, quien iría dentro del PJ -cosa que, creo, no es el caso para ésta elección- sería más manejable que un Binner. Debido a que: tendría que ganarle la interna a Néstor (lo cual ya parecía improbable para muchos), y tendría que responder a sus bases peronistas, “sería más fácil controlarlo” se dijo por ahí, o algo parecido. Con respecto a este tema, a mí me dió la impresión que desde La Nación, por ejemplo, también veían con buenos ojos un buen desempeño del Lole, con quien podrían reeditar la experiencia Menemista (me refiero a un liberalismo conducido por el justicialismo).
Con respecto a capital, la cosa ha llamado la atención de casi todo el mundo. El mismo Mariano Grondona lo festejó en su programa al Cro. Solanas. Ahora dicen que saldría 2º en capital (y hasta hay quienes se esperanzan con que termine primero). También se espera que deje arafue a la Dra. Carrió.
Uno de los temas, entonces, es ¿Quién vota a Pino? seguido de ¿Qué piensa, su votante, del oficialismo?
Zloto, en su programa de radio Mitre, mencionó el otro día que en el programa de Chiche (que lo precede) lo sorprendió una entrevista a un ex presidente del banco central, anterior a Prat Gay, a quien definió como “Duhaldista, peronista ortodoxo”, cuando éste dijo que votaría por pino, debido a que “es el único candidato peronista en capital”. Esto mismo ya había sido referido por Artemio, al hacer mención de una reunión de la que participó conmemorando los Cros. fusilados por la libertadora, en la que, aseguraba “todos los compañeros votaban a Pino”.
De esta manera, una parte del porcentaje de Pino serían peronistas que se rebelan a confluir con el comunismo y votar a Heller. ¿Serían posibles votantes del oficialismo, si estuviern dadas las condiciones? Posiblemente, al menos gran parte de ellos.
Pero es claro que este no es todo el porcentaje de Pino. Hay algunos votantes de él que son francamente antiperonistas, y que quizás no lo toman, justamente, como el único candidato peronista de la CABA, sino como alguien que corre por izquierda al oficialismo, con consignas izquierdistas. Es el caso de la “cuestión de la minería”. Otras consignas como estatizaciones múltiples, donde estarían confluyendo el izquierdismo “estatizante” y el peronismo, también “estatizante”. Aquí se produjo, asimismo, un problemo en el interior del PRO. Mientras Macri salió a saludar al voto “privatizador”, su aliazo bonaerense salió (y la hija de Rucci lo mismo) defender estatizaciones. Para colmo, nadie, pero nadie, le creyó a de Narváez (me incluyo).
Comentario al margen: es curioso que mientras un impuesto a la exportación agraria generó un conflicto que sorprendió a todo el mundo, se piense que medidas como las estatizaciones propuestas y, en general, las consignas de Pino no traigan conflictos de mayor envergadura.
La que no supo dar una buena respuesta, a mi entender, es Michetti, quien salió a decir que era un acuestión secundaria, estatizar o privatizar, que lo importante era otra cosa, y que en cada caso se veía si convenía privatizar o no. Me parece, este punto, de importancia, por lo siguiente: esa “otra cosa” en su declaración, era de alguna manera asimilado a cierto ideal abstracto, algo parecido a la moral republicana. Y con eso, se abstuvo de tomar posición, y en un momento donde, dados los comicios, de lo que se trata es de decidir los lineamientos generales. Y si a esto se le suma la situación de Carrió, el lugar de ésta, sobre todo si queda afuera, va a ser tomado por aquella. Sólo que esto transformaría un poco la cosa a nivel “significado” (votantes, simpatizantes), pero sus figuras se sustituirían, como significantes.
Volviendo a lo de Pino, también hay que computarle el voto, digamos, “imberbe”, por llamarlo de algna manera (no confundir con el sentido que este término adquirió en Mayo del '74). Me refiero a los que sin pensar en la cuestión del poder a nivel nacional (y el orden político en general dentro de la nación) recurren al voto “contrario” pero en una oposición que no tiene como mira ningún proyecto capaz de relevar al ofocialismo en el ejercicio del gobierno. Muchos también que, de ser posible que efectivamente gane un elección ejecutiva, optarían por un voto en blanco, o algo por el estilo.
domingo, 14 de junio de 2009
El ideal clase media y el estructuralismo de la obrera
Es cierto que los medios representan a sus lectores, e insiden conjuntamente con ellos ideológicamente. Ese es el argumento básico de Clarín, es decir Bonelli, etc., si ellos son un "monopolio" -dicen-, es porque "la gente" los elige día tras día como el medio donde se refracta su opinión en la interpretación (véase la discusión entre el periodista mencionado con D'Elia), y como también hay otros donde se refleja la "opinión oficial" que tienen menos rating, entonces se sigue de esto que Clarín es la opinión pública, o la opinión de "la gente", etc. Es, digamos, una manera de hacer de Clarín una causa popular. También, un Tenembaum, por ejemplo, se queja de cierta "persecusión" hacia Clarín, que es para él por no suscribir al oficialismo como órgano oficial.
Creo que el argumento de que Clarín es uno con sus lectores es válido. Pero desplaza el asunto real. O sea, se puede discutir si son los lectores los que dan a Clarín su "identidad" ideológica (lo que se podría argumentar por medio de una especie de "selección natural" cultural, que es el argumento ya mencionado: si se vende --sobrevive-- es porque es apto: a "la gente" le convence); o se puede discutir si la opinión de los lectores está determinada, moldeada, por el diario, lo que atribuye a sus dirigentes sin duda un gran poder. Se trata de un grupo (o un colectivo), como cualquier otro, por ejemplo, un sector organizado de los trabajadores de alguna actividad, por ejemplo los camioneros. Ellos tienen sus dirigentes ¿son estos los representantes del pensar de sus afiliados que los eligen en funcióin de ésto? ¿O son caudillos que obligan a pensar de tal o cual manera a sus subordinados, obligándoles a afiliarse, a hacer paro, a no hacer paro, etc., etc., etc.? Esta cuestión también es una abstracción vacía. Lo relevante son Clarín, el Sindicato de Camioneros, y así sucesivamente. La diferencia es que el sindicato es una organización obrera, mientras que el diario es más de clase media. En lugar de sindicalistas, los que dirigen son periodistas o intelectuales, etc.
Otra diferencia no menor: el modo en que se identifican respectivamente la clase obrera y la clase media. El vínculo de la clase obrera es generalmente mucho más institucionalizado: son empleados, en relación de dependncia, con contratos comúnes, reunidos en los gremios. Se supone que el interés -en el obrerismo en general- prima sobre la ideología; así, para pertenecer a un sindicato, eso depende de la actividad en que se desempeñe. Para pensar lo que tal o cual periodista basta con consumir tal o cual diario: aquí la comunidad ideológica es menos patente con respecto a la actividad, y da la apariencia de libre albedría. La clase media no es afin a las estruturas y piensa que la estructura es un mito populista.
Pero la clase media liberal (hay que notar que en la comprensión de la diferencia entre estas clases, la obrera es por naturaleza algo más sujeto, estructuralista,en cambio le "middle" se ve libre, autónomo, etc.) también tiene su estructura, y tanto la selección natural, o la mano invisible del mercado son sus apelaciones teóricas.
Otro cliché (zonzera para ser más preciso) es querer ser europeo. Como no van para allá, entonces quieren serlo a ladistancia: una localidad de europa en el sur de América. Entonces uno podría preguntar ¿porqué todos los clase media liberal quieren ser europeos? Esta sola pregunta ya impone, para responderla, postular una estructura. ¿Es la mera casualidad? Pero si uno escucha lo que dicen al respecto ve que eso es contrario a su creencia: se cree que es algo más elevado, una dignidad mayor del hombre. En fin, es un ideal. Entonces hasta parece razonable que no haga falta pensar en la estructura: se trata de un simple ideal, sin determinismo, y mucho menos uno que no deje huecos. Todo puede estar librado al azar, pero la clase media va a mirar ese ideal con fascinación. Y eso será, para ellos, la manifestación más pura de su libertad, su desarrollo, el "buen uso" de ella.
Pero el ideal puede ser defendido desde distintos puntos de vista. Ovio que al clase media la "causa final" no le va, por más que, hay que decirlo, su "liberalismo" es el último reducto de ella. Como prefieren, en la teoría, la causa eficiente, van a decir, por ejemplo, que es inherente al hombre su europeización, es el findel desarrollo cultural, o sea, un evolucionismo. Se trata ahora de lanaturaleza humna. Los críticos de esto llaman la atención sobre un punto: ¿no fue necesaria la educación para encausar esta naturaleza humana hacia los ideales iluministas? No podríamos decir si la educación es causa o efecto de los ideales de la calse media. Lo que sí es notorio es que la clase media, cuando no malthusiana, y cuando no piensa que el problema es la inseguridad, piensa quees la educación. Es decir que conserva el supuesto de que siendo educados, o bien todos tendríamos los mismo ideales, o bien su representación del país se acercaría a su ideal.