El diario La Nación publicó en esta nota, el siguiente comentario, que cito textualmente:
«En su paso por Londres, la presidenta Cristina Kirchner aprovechó cada vez que pudo para cuestionar las recetas neoliberales y atribuirse como una reivindicación a su postura el plan de estímulo fiscal que votaron las grandes potencias reunidas en el G-20. Uno de sus tantos comentarios a la prensa, que pasó desapercibido, alarmó a un funcionario atento a cuidar al extremo las relaciones diplomáticas. La Presidenta relataba cómo le había impactado la violencia desatada contra los bancos durante las protestas anticapitalistas en la City londinense. Y se refirió a un dato que acababa de leer en un resumen de prensa: "Esa situación que me retrotrae a la Argentina de 2001. Vemos que incluso hubo un manifestante muerto en la represión policial de estos incidentes". Más allá de la inconveniencia de hablar sobre un asunto interno del país que la alojaba, le faltaba conocer la otra cara de la historia: Ian Tomlinson, la víctima, era un trabajador que volvía a su casa cuando se topó con la marcha. Se descompensó por los amontonamientos y, mientras la policía intentaba sacarlo del lugar, le reventó en la cabeza un botellazo que iba dirigido a los agentes, según informaron oficialmente las autoridades británicas».
El video donde se muestra la acción del policía sobre Ian Tomlinson fué publicado en The Guardian.
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miércoles, 8 de abril de 2009
Curiosa interpretación periodística
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lunes, 6 de abril de 2009
Cristina en el G-20
"Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Carlitos Marx
Uno puede lamentarlo o complacerse, puede parecerle poco o quedarse con dudas de cómo se concretan algunas cosas de las que se dijeron, pero no discutir que, en la reunión del G-20 de la semana pasada, el discursillo neoliberal tuvo que replegarse un poco.
En tanto, mientras que algunos, quizá con preocupación por ver que se pierde terreno, remarcaron que el FMI es el que va a manejar la guita que se planea repartir (mencionando que no le prestaría a la Argentina); otros señalan las críticas a los paraísos fiscales, o el tema de que se sacó lo de la flexibilización laboral. No faltan tampoco quienes sugieren que es todo un verso, lo cual proviene -básicamente- desde dos frentes: los que siempre criticaron el consenso de Washington ven esto como algo tibio, y los que al contrario, no parecen queren que se alteren sus principios.
Estos últimos, por ejemplo desde el diario La Nación, suelen hasta apelar a referentes que están bien lejos de sus ideales. Un ejemplo al paso, si no recuerdo mal, cuando Chavez introdujo la lectura de Marx en la enseñanza de Venezuela, un artículo lo criticaba apelando al mismo marxismo, sostenindo algo así como que el mismo Engels en algún lugar había criticado a Bolivar, lo cual era extensible a Chavez por declararse "bolivariano".
Lo curioso es que además de esto, la izquierda se alinee con el pensamiento liberal (de más está recordar el acto del año pasado en La Rural). Mucha tesis XI, pero la impresión que da es que por más ultra que sea el discurso, cuando una transformación tiene lugar, algo despierta en algunos grupos un ímpetu bien conservador. Obviamente que no es la transformación que profesan, pero si de lo que se trata es de transformarlo ¿porqué tanta cautela y tanto interpretar?
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