miércoles, 29 de mayo de 2013
Desacuerdos por los precios
En esta nota de el pais, se leen distintas opiniones respecto a la evolución de los precios.
sábado, 11 de mayo de 2013
CEDINES y dólares
Existen dos interesantes posteos de Lucas Llach sobre los CEDINES. Me refiero a "ese misterio llamado CEDIN" y "CEDIN, el sexto inútil". Como no podía ser de otra manera (es un economista) tiene que escribir como si se tratara de algo que ocurrió hace unos 50 años y resulta ya archiconocido (sobre todo en el segundo post). Sin embargo se detiene en aspectos interesantes y parte de reconocer que, en el fondo, no sabe, es decir, que es un misterio.
Como es costumbre en la política tanto como en la economía, antes que pensar objetivamente la cuestión, la preocupación está en criticar a "los otros". Pero quería citar lo que me parece más relevante:
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FerG • hace 14 horas
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Es intereasante que, luego de decir que no va a servir para nada, agrega algo a lo que ya había aludido antes:
"hay un potencial uso del CEDIN, relevante y significativo, si se permite su cotización en dólares y pesos en el mercado secundario. Sería un vehículo para mantener la ficción de que “acá estamos pesificados, nadie compra dólares con pesos”, pero podrías hacer la siguiente pasadita: pesos-CEDIN-dólares con tu propio banco y de manera legal (O, si tenés dólares guardados que querés gastar aprovechando su alto valor: dólares-CEDIN-pesos). Es decir, sería un desdoblamiento cambiario. Eso no conspiraría contra el relato pesificador: nadie está comprando dólares con pesos. Sí se están comprando y vendiendo CEDIN con dólares, pero eso es porque se trata de “un instrumento dolarizado que refleja la cultura de dolarización resultante de la matriz impuesta durante varias décadas de neoliberalismo”, o algo por el estilo. Y se estarían comprando y vendiendo CEDIN con pesos, pero eso sería para “darle liquidez a un instrumento que viene a configurar una oportunidad de inversión que, si bien refleja los desafíos y tensiones inherentes a los actores productivos al interior de las clases propietarias, puede resultar un vehículo atractivo para articular políticas anticíclicas en una fase declinante del capitalismo”, o algo por el estilo.
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Sin duda lo más cauto sería esperar a ver qué pasa y luego opinar. Pero vivimos en un país de opinólogos y entonces todos nos lanzamos a hacerlo. Pero queda claro que no se trata de un mero "blanqueo" sino de algo que va a influir en el tema del blue, probablemente dandole al ejecutivo mayor capacidad de maniobra en el asunto. A mí se me hace, como dice un comentarista de Llach, que más que en los dólares negros encanutados en Suiza o donde fuera, esto va a incidir en los ahorros futuros que tienen por destino el blue, los ladrillos, etc.
Como es costumbre en la política tanto como en la economía, antes que pensar objetivamente la cuestión, la preocupación está en criticar a "los otros". Pero quería citar lo que me parece más relevante:
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Tengo mis dudas con (3), porque creo que hoy hay transacciones inmobiliarias que comprador y vendedor quieren hacer pero que no se hacen y que con los CEDIN se harian. Por ejemplo: Vendedor quiere vender depto en 100 mil USD. Comprador tiene el equivalente en pesos blú. Comprador le dice te doy un millon de pesos. Quiere el vendedor los pesos? No, quiere los dólares: transformar esos pesos a dólares en el mercado informal después de la compra es riesgoso, y no es operativamente tan sencillo. Lo mismo para el comprador. El vendedor quiere recibir dolares, el comprador tiene el equivalente en pesos, pero la operación no se hace. Con el CEDIN cambia. El comprador no tiene ningun problema para comprar CEDINes por 100 mil dolares, el vendedor ningún problema en recibirlos, la transacción se hace.
lllach Mod FerG • hace 13 horas buen punto. ahora bien: ¿alguien tiene, no se, dos millones de pesos en este íspa?
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Es intereasante que, luego de decir que no va a servir para nada, agrega algo a lo que ya había aludido antes:
"hay un potencial uso del CEDIN, relevante y significativo, si se permite su cotización en dólares y pesos en el mercado secundario. Sería un vehículo para mantener la ficción de que “acá estamos pesificados, nadie compra dólares con pesos”, pero podrías hacer la siguiente pasadita: pesos-CEDIN-dólares con tu propio banco y de manera legal (O, si tenés dólares guardados que querés gastar aprovechando su alto valor: dólares-CEDIN-pesos). Es decir, sería un desdoblamiento cambiario. Eso no conspiraría contra el relato pesificador: nadie está comprando dólares con pesos. Sí se están comprando y vendiendo CEDIN con dólares, pero eso es porque se trata de “un instrumento dolarizado que refleja la cultura de dolarización resultante de la matriz impuesta durante varias décadas de neoliberalismo”, o algo por el estilo. Y se estarían comprando y vendiendo CEDIN con pesos, pero eso sería para “darle liquidez a un instrumento que viene a configurar una oportunidad de inversión que, si bien refleja los desafíos y tensiones inherentes a los actores productivos al interior de las clases propietarias, puede resultar un vehículo atractivo para articular políticas anticíclicas en una fase declinante del capitalismo”, o algo por el estilo.
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Sin duda lo más cauto sería esperar a ver qué pasa y luego opinar. Pero vivimos en un país de opinólogos y entonces todos nos lanzamos a hacerlo. Pero queda claro que no se trata de un mero "blanqueo" sino de algo que va a influir en el tema del blue, probablemente dandole al ejecutivo mayor capacidad de maniobra en el asunto. A mí se me hace, como dice un comentarista de Llach, que más que en los dólares negros encanutados en Suiza o donde fuera, esto va a incidir en los ahorros futuros que tienen por destino el blue, los ladrillos, etc.
domingo, 21 de abril de 2013
Rejunte opositor o partido de derecha? problemas del cortoplacismo...
Escribe Verbitsky que "El problema, que lleva años pero no parece aproximarse a una solución, es que mientras una mitad tiene liderazgo, organización y programa, la otra es un cúmulo de voluntades dispersas y a menudo contradictorias. En el mejor de los casos esa mitad enfurecida se divide en cuartos, uno de centro izquierda y otro de centro derecha."
En el blog de Lucas Llach, por su parte:
"Leemos que la oposición se está esforzando por unirse en dos frentes, y lo está haciendo “con dificultad“.
¿Entienden que se trata de una elección legislativa? ¿Entienden que para una elección legislativa no es demasiado necesario que los diputados opositores tengan acuerdos programáticos demasiado profundos, porque de todos modos no podrán legislar en mayoría? ¿Entienden que no presentarse en una lista única es regalarle automáticamente la mayoría del Consejo de la Magistratura al oficialismo, porque en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se elegirán de manera directa los miembros del Consejo de la Magistratura?"
El post es muy interesante más que por su valor táctico, por los presupuestos estratégicos. Allí se citan como supuestos "beneficios" de la LIONEL que "la oposición" obtendría una "mayoría probable en el Consejo de la Magistratura; más diputados para todos los partidos no kirchneristas en todas las provincias; cantidad mayor o igual que la actual de senadores en siete de las ocho provincias que renuevan".
Pero esto muestra claramente que quien así habla considera que SU PARTIDO está en condiciones de conducir a LA OPOSICIÓN. Además, presupone que el resto de los partidos podrían creer que el partido que hegemonice la oposición será mejor que "la hegemonía kirchnerista".
Podría decirse que lo que se plantea se parece un poco a lo que hace el peronismo: una reunión de divergencias profundas. Sin embargo, la LIONEL, frente electoral, carecería del factor aglutinante del paronismo. No puede haber perspectic¡vas de que la centroizquierda mantenga una unidad con el pro a largo plazo, mientras que en el peronismo sí ocurre que una facción de centro izquierda y otra de centro derecha puedan mantener sus vínculos en periodos importantes de tiempo.
Seguramente se responderá que todo esto es secundario pues ante todo está el resultado electoral y no hacer la LIONEL sería pura pérdida. Pero esto no es más que hipotético. El hecho de que surga una gran "unión democrática" alteraría suficientemente el mapa electoral como para que los vaticionios no puedan basarse en los resultados previos. Se polarizaría enormemente la elección, y obligaría a la "oposición unida" a mostrar un programa que por definición no podría mostrar, por su misma composición heterogénea. Y hay muchos factores más que escapan a los cálculos.
El error que hay que hacer notar en esto es que se quiere presentar como un acuerdo meramente pragmático y electoralista lo que debiera ser un acuerdo más profundo: una partido gobernante debe tener una base más estable que lo mantenga unido.
¿Significa esto que sería mejor que, como dicen algunos la oposición debe configurarse como un partido alternativo con ideas propias antes que un mero campo "anti"? donde entre cualquiera?
Es que no parece haber más remedio: un rejunte como el que se hizo con Alfonsín y de Narvaez por ejemplo promete más votos en lo inmediato, pero a un mediano plazo destruye la credibilidad de los votantes que, por mucho que le pese a Llach, es es soberano constitucional.
En el blog de Lucas Llach, por su parte:
"Leemos que la oposición se está esforzando por unirse en dos frentes, y lo está haciendo “con dificultad“.
¿Entienden que se trata de una elección legislativa? ¿Entienden que para una elección legislativa no es demasiado necesario que los diputados opositores tengan acuerdos programáticos demasiado profundos, porque de todos modos no podrán legislar en mayoría? ¿Entienden que no presentarse en una lista única es regalarle automáticamente la mayoría del Consejo de la Magistratura al oficialismo, porque en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se elegirán de manera directa los miembros del Consejo de la Magistratura?"
El post es muy interesante más que por su valor táctico, por los presupuestos estratégicos. Allí se citan como supuestos "beneficios" de la LIONEL que "la oposición" obtendría una "mayoría probable en el Consejo de la Magistratura; más diputados para todos los partidos no kirchneristas en todas las provincias; cantidad mayor o igual que la actual de senadores en siete de las ocho provincias que renuevan".
Pero esto muestra claramente que quien así habla considera que SU PARTIDO está en condiciones de conducir a LA OPOSICIÓN. Además, presupone que el resto de los partidos podrían creer que el partido que hegemonice la oposición será mejor que "la hegemonía kirchnerista".
Podría decirse que lo que se plantea se parece un poco a lo que hace el peronismo: una reunión de divergencias profundas. Sin embargo, la LIONEL, frente electoral, carecería del factor aglutinante del paronismo. No puede haber perspectic¡vas de que la centroizquierda mantenga una unidad con el pro a largo plazo, mientras que en el peronismo sí ocurre que una facción de centro izquierda y otra de centro derecha puedan mantener sus vínculos en periodos importantes de tiempo.
Seguramente se responderá que todo esto es secundario pues ante todo está el resultado electoral y no hacer la LIONEL sería pura pérdida. Pero esto no es más que hipotético. El hecho de que surga una gran "unión democrática" alteraría suficientemente el mapa electoral como para que los vaticionios no puedan basarse en los resultados previos. Se polarizaría enormemente la elección, y obligaría a la "oposición unida" a mostrar un programa que por definición no podría mostrar, por su misma composición heterogénea. Y hay muchos factores más que escapan a los cálculos.
El error que hay que hacer notar en esto es que se quiere presentar como un acuerdo meramente pragmático y electoralista lo que debiera ser un acuerdo más profundo: una partido gobernante debe tener una base más estable que lo mantenga unido.
¿Significa esto que sería mejor que, como dicen algunos la oposición debe configurarse como un partido alternativo con ideas propias antes que un mero campo "anti"? donde entre cualquiera?
Es que no parece haber más remedio: un rejunte como el que se hizo con Alfonsín y de Narvaez por ejemplo promete más votos en lo inmediato, pero a un mediano plazo destruye la credibilidad de los votantes que, por mucho que le pese a Llach, es es soberano constitucional.
jueves, 18 de abril de 2013
martes, 19 de marzo de 2013
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